viernes, 12 de enero de 2018

Paseos en bici



Si lo pienso -porque lo pienso- no me siento ridículo, me siento hasta bien al pensar en aquel chaval, que paró en tu puerta un día de verano paseando en bici, y que sigue sin saber, dónde sacó el valor para hacerlo. Abrió tu madre -muy atenta y simpática por cierto-. No está -me dijo- y no recuerdo dónde dijo que andabas. Tu madre fue un cielo, me ofreció un vaso de agua y estuvo un rato hablando conmigo, el día era precioso e invitaba a ello, y aunque no estabas, aquel recuerdo sencillo sigue siendo, a pesar de los años, luminoso. Imaginad la foto: Una casa en las afueras de un bonito pueblo varado en mitad de Castilla, alguien que trae agua fresca después de un largo paseo en bici, y te habla maternalmente, y tú, consecuentemente, tienes ganas de que esa señora te adopte.

Posiblemente tu madre ya no recuerde aquello, posiblemente, aunque te lo contó, tú tampoco. Ni recuerdes aquel día, en que también, sin saber de dónde, saqué el valor para decirte, en el instituto me gustabas tanto, ¿nunca lo notaste? -dijiste que no, y pensé, cuando se trata de ser cobarde en el amor, soy el más cobarde- y terminé diciéndote, hasta te escribí una canción -en realidad fueron dos-. No mostraste el más mínimo interés por querer escucharla. Y te perdí entre el bullicio de Preciados de una mañana cualquiera.

Escribo, como siempre, todo esto en mi diario, para que no se me olvide. Y también para saber que en ocasiones, donde hay algo muy importante, suceden cosas, un día cualquiera de verano, a las afueras de un pueblo varado en mitad de Castilla, en apariencia insignificantes, que se convierten en algo más grande que cualquier canción, porque trasciende un mero recuerdo y se convierte en una sensación que te invade, y que te hace sentirte jodidamente bien contigo y con el mundo.

jueves, 4 de enero de 2018

Los "Cazafantasmas" de "Stranger things"

A veces hay que romper las reglas para salir victorioso.
Y tener el valor de un soldado de los tercios viejos, cuando lo que está en juego es la vida de tus mejores amigos, y no sólo la tuya

martes, 2 de enero de 2018

sábado, 16 de diciembre de 2017

Cuando los besos de sábado por la noche, sabían siempre a kalimotxo

Cuando los besos
de sábado por la noche, sabían
siempre
a kalimotxo.

No es romántico,
pero era siempre así.
Y lo echo de menos.




10 de julio de 2016

Sueños que no se cumplen

Quizás sea porque me alejo del niño que fui cada vez más, el caso es que cada vez me cuesta más recordar lo que sueño. Hoy ha sido una noche rara en la que al despertar he conservado algunas imágenes de lo que había soñado. No puedo decir que hayan sido raras. Lo que sí son es de difícil reproducción en la vida despierto. Salía una persona de la que uno conoce en las redes sociales, que nunca se conocerá, y ni siquiera se escuchará el timbre de voz, que sin embargo, venía con la voz puesta de fábrica de los sueños.

Más allá de esto me ha dejado algo apenado, pues creo que en esta vida que me ha tocado en suerte nunca se han cumplido ninguno de los, a veces, hermosos sueños que he tenido.
Quizás a nadie le suceda, y ya por el mero hecho de soñar historias hermosas, y haber esquivado pesadillas, ya puedo considerarme afortunado.





21 de septiembre 2016