martes, 14 de diciembre de 2010

Enrique Morente

No sé mucho de Flamenco la verdad. Pero cuando pienso en Flamenco, pienso en poderosas imágenes de gente que da todo lo que lleva dentro mostrando cómo entiende el mundo. Cantaores, guitarristas y bailaores con muecas imposibles sin fecha de caducidad que se tensan como si fuesen a romperse...

Me atrae la luz del Flamenco, la tensión, esa forma de expresar los sentimientos. Siempre se la ha relacionado con la oscuridad porque era una música marginal. Cuando personas como Lorca (otro granadino inmortal) estaban tratando de dignificarla terminaron en una cuneta. La música siempre perdurará por encima de los hombres y los regímenes. Se ha avanzado mucho, pero aún en España guardamos cierto resquemor al Flamenco. La Unesco la ha hecho Patrimonio de la Humanidad hace unas semanas. Ya era hora.
Se ha muerto Enrique Morente. Dicen que se va uno de los grandes y que el Flamenco ya no puede volver a ser lo mismo sin él. "El Granaíno" como se le conocía al principio de su carrera encontró la magia del Flamenco entre sus amigos y familiares de Granada y con 14 años emigró a Madrid para aprenderlo por sus rincones más turbios, donde por contra el género fluía limpio como un río generoso para cualquiera que quisiera mojarse de él. A sus profesores, Morente les gustaba no por sus dotes sino por su capacidad de aprendizaje. Y no es paja.

Tal vez Morente sólo fue un niño cualquiera de Granada que intentaba aprender a explicarse el mundo con ese Flamenco que le conmocionaba, que se le había metido dentro, porque no sabía expresarse más que a través de esa música y decidió dedicar su vida a ello, porque sabía, aunque no pudiera explicarlo bien que podía moldearla, trabajar con ella como con un pedazo de barro, como nadie hasta entonces había hecho. Y a eso dedicó su vida.

Yo no sé mucho del Flamenco, pero me impresionan las figuras gigantes que saben que con sus ojos son capaces de mirar el mundo como nadie más puede, y hacer que los demás lo veamos a través de ellos.

Hoy va a ser un buen día para empezar a saber algo sobre el Flamenco.


lunes, 13 de diciembre de 2010

Despertares

(Para un amigo que ha sonreído menos veces de las que acostumbra los últimos días)


Hay despertares y despertares.

Uno puede dormirse siendo persona consciente de sus miembros y despertarse siendo cucaracha (ya lo avisaba don Franz)
Los hay que escuchan el despertador para ir al trabajo y maldicen su vida. La rutina tiene estas cosas de las maldiciones de peli de villanos.
Se puede porqué no, en ciudades gélidas como la que habito salir a la calle de amanecida y encontrarse con las primeras luces los suelos y céspedes vestidos de blanco-helada tono Siberiasalmón.

Y uno puede despertar con el sol bien arriba, sin que haya sonado el despertador y al bajar a la calle en un día menos frío de los acostumbrados este otoño, descubrir en un golpe de suerte diez céntimos de euro perdidos en el suelo, agacharse para recogerlos y al tenerlos en la mano decirse Hoy puede ser un gran día, cantándolo como haría el mismo Serrat. Descubrir que las vecinas cotillas no hablan de los demás y una vieja con la que nos cruzamos nos canta canciones verdes de su época y nos sonríe. Si, hoy puede ser uno de esos buenos días que a uno además de reconciliarle con el mundo, puede besar a la vida en la boca como se merece.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Llueve


Llueve. Ya lo adelantaba el Instituto Nacional de Meteorología. Y parece que va a seguir así por unos días. Bajo la lluvia estamos. Este estado climatológico siempre me hace percibir más despacio el paso de las cosas (¿otra fisura del continuo espacio-tiempo?) y se convierte en un estado anímico.

Así, esta noche de fútbol europeo se diluye a cámara lenta. Como la sangre derramada por la última víctima de la violencia de género. Y mientras unos miran temblar en la pantalla de televisión un estadio de fútbol, olvidando muertes conyugales, yo me adentro en esto de plasmar algún que otro pensamiento en esta pantalla de ordenador, que también tiembla, pero con menos emoción que la del Circo balompédico.

Estas noches en que se ralentiza el paso del tiempo dejan poco espacio a la adrenalina en sangre y el odio, a pesar del fúrgol y la violencia en vena, y sí para pensamientos más melancólicos. No voy a encontrar cerca, lo sé, unas elucubraciones divertidas de Marx, (Groucho) o alguna frase que os emocione, hoy no va a ser, ni vamos a viajar con un De Lorean. Hoy no toca. Toca la lentitud de la melancolía, recitar un verso de Cernuda, una cafetería donde dos novios rompen, un paraguas que se abre del revés por una ráfaga de aire, un niño que se pierde de su madre, el charco de sangre seca de una mujer asesinada en un portal por alguien a quien amaba, una carretera comarcal por la que se conduce cansado y nunca te deja llegar a casa, una tela de araña que no puedes despegar de tu mano, las cosas que nunca le dijiste, una estación, una amenaza de la mafia, el llanto de ella todas las veces que la herí, los gritos cuartelarios, un desguace de coches. Podría seguir, podría continuar enumerando como si fuese una nube descargando lluvia actos humanos melancólicos o estériles, la lista es larga y fácil cuando la lluvia dibuja los paisajes, la sangre me alcanza y se ha hecho de noche hace rato

martes, 30 de noviembre de 2010

Esta sed no trae agua

Mi viejo oficio de hacer canciones. ¡Ejem!. Carraspeo y juego nervioso con la corbata alrededor de mi cuello. ¿Oficio? Lo dejaremos en afición, pero vieja, porque tengo la tediosa y horrible costumbre de cumplir años cada año. El caso es que me hallo de nuevo inmerso en la grabación de una canción que he ido a dejar para la posteridad en un estudio de los de verdad, sin tener ni la más remota idea de como terminarla. Me faltan horas de vuelo supongo. Tal vez cuando me jubilen mis bases de la política pueda volver a mi vida (aquí carraspeo de nuevo).

Sea como fuere y con poco tiempo encima para ordenar los acordes, que si, que estaban, pero de cualquier manera he ido como Manolete frente al toro. Umm, a ver, el capote ya está en su sitio ¿y esto cómo lo canto? "Canto que mal me sales..." que decía el señor Jara. Finalmente, engañando a compromisos ineludibles (yo no ví el puñetero Barca-Madrí) me he podido sentar guitarra en mano a terminar esta canción como si me ganase la vida con ello y atiendan ¡señoros y señaras! el resultado creo que es digno de ser reproducido en sus equipos musicales (y vuelvo a carraspear).

La canción por cierto, le canta a la problemática del agua en el tercer mundo. De cómo el cambio climático complica el acceso en algunos países para la gente que ya lo llevaba jodido y andaba cientos de kilómetros para beber a diario y cómo las multinacionales han privatizado en otros un bien común para aumentar su valor en la Calle Pared de Nueva Nueva York. Porque si nos paramos a pensar en serio en los problemas de este planeta que habitamos, yo cada vez tengo menos ganas de hacer canciones y más de dar collejas. Pero soy demasiado cobarde para la acción violenta, así que de momento me sigo conformando con escribir canciones y dar collejas con la palabra en la mano desde este mi pobre espaciucho.

Puede que quizá, antes de que sea demasiado tarde vengas a cantar canciones con este tipo y a consumir de otro modo sin que nuestro planeta tenga que pagar con su vida por ello.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Cicatrices

Mi ciudad está viva. La noto respirar, crecer, gritar por su vida, pasearse con los gatos en los callejones, dolerse el alma, hacer de tripas corazón con lo que ve todos los días en sus calles, retorcerse con las heladas en los amaneceres sin rayos solares, dejarse querer y maldecirnos.

Mi ciudad viva está cambiando. Abierta en canal a través de las vías del ferrocarril que antaño la recorrían, se construye desde hace meses en su trazado un nuevo boulevard (que en la afoto del Diario asegurará a su finalización, aunque no hace falta, la mayoría absoluta del Pepe) y dejan las obras a mi humilde parecer un paisaje de guerra después de la batalla y la parte sur de la ciudad como una península unida al continente por pequeños pasillos de 

Mi ciudad viva soporta sobre su piel el incivismo de pintadas, suciedades o rotos que dejan menores, animales varios y ciudadanos modelo. En mi ciudad hay cicatrices maquilladas de relucientes baldosines; las mismas siete u ocho plazas y calles abiertas una y otra vez por el ayuntamiento para mayor gloria de la cuenta de resultados de las principales constructoras de la ciudad y provincia.

Con un uso cuerdo de los recursos no debería ser posible la idea de zaherir continuamente el cuerpo de la ciudad que habitamos, para levantar las mismas calles una y otra vez hasta más allá del infinito y dejar el resto de barrios sin un parque en condiciones y empapados en asfalto.


A nuestra ciudad viva, siguiendo esta ilógica del empedrado como terapia, quieren remodelarle el paseo de la isla, uno de sus lugares más emblemáticos para adoquinarle la piel y abrirla a la modernidad con un casi puerto para pescadores aficionados, en un afluente de un río que visita uno de sus flancos. Su coste de 3,8 millones de euros costeados por la UE han sido vagamente desglosados y explicados, mucha lana para poco traje.
El alma de mi ciudad al igual que su piel, está llena de cicatrices. Pero son invisibles y suelen pasar desapercibidas. Para curar el alma se requieren más atenciones que levantar la misma calle dos o tres veces por año. De velar por el alma de mi ciudad se ocupan organizaciones sin ánimo de lucro o voluntarios que ofreciendo su tiempo desinteresadamente, necesitan del dinero de las instituciones públicas para poder desarrollar su labor de sanadores de almas y ayudar a gentes con toda clase de cicatrices: sin techo, con problemas de salud, sin trabajo, con algún tipo de deficiencia, que no pueden valerse por sí mismas, etc. Y hasta la llegada de la crisis, aunque siempre escaso, el dinero para realizar esta labor llegaba.

Con un razonamiento lógico podrían dejar de levantar calles que no lo necesitan por atender como se merece el alma de nuestra ciudad. Pero a lo que parece las prioridades son otras cuando vampiriza el mono del ladrillo y la cultura perenne del pelotazo continúa hegemónica en la agenda de ciertos políticos y empresarios. Así que lo que se sigue llevando en el Consistorio de esta ciudad de este planeta en crisis, es continuar utilizando el presupuesto de todos para levantar calles de cicatrices incurables, en lugar de curar las del alma. Cuestión de prioridades.

Y por eso a nuestra ciudad le duele el alma y maldice su suerte.

martes, 23 de noviembre de 2010

Los ombligos cósmicos

Prologo a esta entrada:

He tenido que conducir por dirección contraria; esquivar a los malos por las noches o dispararles pidiendo perdón, según se terciara; empaparme en alcohol, pasar por la farmacia, hacer la compra, poner varias lavadoras y tenderlas (nada menos), denunciar a los necios y un poco a los estúpidos, hacer escarnio con los ignorantes, volver a ver "Life of Brian", librarme de una manicura, retorcerme de risa con el Albertito, ver rodar pelusillas por el suelo de mi pasillo y volverme totalmente estúpido en un escenario con mis hermanos Tonetti para encontrar el tiempo necesario que me permitiese finalizar "la mi pobre entraducha" de asteroides, estratosferas y ombligos cósmicos...

... Estaban rondando los adjetivos por aquí cerca, pero aunque después no vaya a parecéroslo voy a tratar de construir la pared de hoy con verbos. Más cercano a la acción que el adjetivo. Inservible. Sin más cosa que adornar las ideas que uno pueda tener a lo largo del día, los días que llegan, más por inercia que por propósito:

¡Su ombligo señores! ¡Atiendan! ¿Se lo miran? ¿Lo sacan brillo? ¿Lo Greguerizan con reverencia como haría el mismo de la Serna si respirase echándome el aliento sobre mi cogote con sus primeras canas treinteañeras? ¿Pretenden acaso elevarlo a la categoría de ser omnipresente por encima del de sus vecinos?¿O simplemente acarrean con él hacia sus quehaceres cotidianos?



¡Descúbranse ante la evidencia "señoros" y "señaras"! Y asústense ante esta terrible trama mundial. Hay ombligos nuestros y suyos que quieren ser. Ser un ser. Ser más que ninguno. Convertirse en astro, alrededor del cual el universo entero trote. Emigrar a la galaxia de las circunferencias perfectas. Conquistar el planeta del Principito, construir un adosado en el rosal y contratarle como mayordomo. Utilizar la "Estrella de la muerte" para sembrar la cuarta palabra del nombre y no para escribir por ejemplo, un verso ángelgonzaliano con la primera. Pretenderán robar todo el aire que tienen enrrededor, para a la par que nos roban el oxígeno, contenerlo como un tesoro y ¡ale hop! querer encarnar perfectas oquedades sin un solo pliegue, para asombro suponen, de la deshumanidad entera y generaciones venideras.

Pero ¡cáspita! no pueden, sus imperfecciones los delatan, pretenden sacarse brillo y ser colgante de un cuello sin dar la talla. Se miran al espejo del cuento y ni siquiera así, cuando se les muestra lo lejos que están de ser la circunferencia soñada se dan cuenta de nada. Y como nos relata el refranero, en ocasiones certero, hispánico, "no hay más ciego que el no quiere ver".

Pero ellos insisten. Fuera de su órbita en otra que no les corresponde, girarán como si allí hubiesen hecho siempre el ritual de dar vueltas al sol o ver arder naves más allá del cinturón de Orión (donde quiera que se halle). Rutinariamente y con la lengua fuera y sudando como gordos de gimnasio te dirán "esto lo hago mejor que nadie".
Pero desde fuera, desde mi ombligo y el vuestro, sabemos que los ombligos son anárquicas oquedades con pelo y arrugas, sin más fondo que el de albergar pelusillas de camiseta, modestas en mi caso, con más bagage en otros y sin capacidad de más orbita que nuestros michelines.

martes, 12 de octubre de 2010

Cuando la ciudad duerme. (Sálvese quien pueda)

Cuando la ciudad duerme y uno piensa en los tiempos que vienen, no puede evitar inquietarse. No por los sonidos de la noche y sus silencios, latido cotidiano y reconfortante del mundo que habito. Sino por los gritos del día, los titulares, los desfiles, la hipocresía, los incendios y el miedo apoderándose de la gente. Veneno que no pareciese encontrar modo de ser curado, ni diques.
Como dice el señor Caine en Batman, a veces hay personas que disfrutan viendo el mundo arder y ahora así pareciese. Demasiada gente interesada en ver arder el mundo. Millones de personas tratando de correr al mismo tiempo hacia la pequeña puerta de salida de un edificio en llamas "sálvese quien pueda y maricón el último". Y esta crisis que todo lo agudiza ha puesto más en solfa (mayor sostenido) las contradicciones humanas, la verdadera piel que nos viste. Otra muesca del cargador de la pistola del (victorioso) discurso único. Otro escalón en nuestro descenso a los infiernos, en la jubilación a los 185, en la jornada laboral de 24 horas y 365 días, en la ansiedad en vena.
Entonces, en la mesa 17 del Gran Casino, alguien hace girar la ruleta rusa de las deslocalizaciones: hoy en mi ciudad mañana también y cuando vayas a currar sólo habrá un solar donde debería estar tu taquilla y desorientado vomitarás la hipoteca y sangre y no sabrás emprender tu nueva vida con tu antiguo yo, encañonado desde que tenías uso de sinrazón por la siesta placentera que te inyectaban en las rebajas del Zara y que contemplabas cada noche zapeando en desgracias que te aseguraron, nunca te alcanzarían. Hasta que lo hicieron y los sonidos de la noche se convirtieron en afiladas cuchillas de afeitar que se filtran hasta tu alma convertida en girones, desguazada, lista para ser empaquetada al INEM, gran cementerio de elefantes.

jueves, 1 de abril de 2010

Soldados de Salamina


Esta noche, aniversario del fin de la Guerra Civil Española "la 2" ha emitido "Soldados de Salamina", y una vez más esa tragedia me ha conmocionado y llenado mi pensamiento de poemas, fotografías, textos, fragmentos de conversaciones que he tenido: Unamuno asaltado por una turba de fascistas en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, la Institución Libre de enseñanza, el grupo de teatro "la Barraca", Negrín estudiando en Leipzig, Férnán Gómez dando clase en "la lengua de las mariposas", Rafael Alberti y María Teresa de León en una cena con otros escritores del 27, Azaña en el Ateneo cultural de Alcalá dando una conferencia sobre la Iª Guerra Mundial, Lorca oliendo a muerto desde el Albahicín escuchando tocar a don Manuel de Falla, Miguel Hernández de niño en un campo alicantino paciendo cabras, don Antonio Machado y Leonor Izquierdo el día de su boda:
... A pesar de los cuidados de Antonio, que saca a pasear diariamente a su esposa, cada vez más decaída y delgada, en un cochecito de inválido, Leonor muere el 1 de agosto de 1912 dejando un vacío en el alma del poeta que sólo el tiempo mitigará: "Mientras luché a su lado contra lo irremediable me sostenía mi conciencia de sufrir mucho más que ella, pues ella, en fin, no pensó nunca en morirse... Hoy vive en mí más que nunca:

                                                                  CXXII
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...

Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!.
(Campos de Castilla)

Me abrasan el alma imágenes en blanco y negro, las bombas franquistas cayendo sobre los civiles, los tanques, los hombres uniformados, las sacas, las fosas comunes, los pistoleros de la Falange imponiendo el nuevo orden, la democracia asaltada...

Cuánta sangre derramada, cuánta España perdida; cuánto genio asesinado y exiliado. Cuánta pérdida inútil de hombres y mujeres y más hombres y mujeres.

Nadie ha conseguido demostrar que esa guerra beneficiese en algo a España. Todo lo contrario, retrocedimos décadas en todos los aspectos.

El exilio o la muerte, no sólo de los grandes intelectuales o creadores, sino de los modestos maestros de escuela nos sumió en un pozo que aún no hemos logrado superar y puede que jamás vayamos a alcanzar el nivel cultural y educativo que hoy nos correspondería si la IIª República no hubiese sido hurtada de la historia por el fascismo. La infíma educación y la orientación que recibieron las generaciones educadas en el franquismo, estuvo privada de un material humano insustituible y lastrada por un estado calcinado para el beneficio de un puñado de militares, eclesiásticos y oligarcas, mientras el resto del país conoció el exilio, la cárcel, la tortura, el hambre, el miedo, el asesinato o el expolio.

Esto es lo que extraigo y me duele siempre que veo "Soldados de Salamina" la de una generación entera de españoles que desapareció de nuestra geografía y por eso pienso en Machado, Buñuel, Ochoa, Hernández, Xirgú o Lorca. Pero pienso también en los modestos maestros de escuela a los que representa Fernando Fernán Gómez en "la lengua de las mariposas". Y al pensar en ellos no puedo evitar llenarme de tristeza y de impotencia.

José Antonio Primo de Rivera copió de Spengler, "a última hora, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización", como que las derrotas persas en Termópilas y Salamina provocarían la batalla de Platea, el pistolerismo de falange y otras bandas fascistas siguiendo el plan de Mola, incendió una España de desigualdades medievales peleando por alcanzar la luz, que desembocó en un golpe de estado, y a su vez en una contienda de casi tres años que iba a dejar a España deshecha y a su cultura enterrada durante generaciones.

Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro...

...Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.

Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?

(Luis Cernuda. Un español habla de su tierra.)

viernes, 15 de enero de 2010

Florencia y el INEM.

Tengo la fé un poco desbaratada, un grifo que gotea; los huecos de mi cabeza están llenos de miedo a lo que hay por "ahí". Cuando voy al supermercado miro a las cajeras y entono a gritos "aquella tarde" de Isma. Los seguratas me depositan en el maletero de mi coche destartalado, hecho un azucarillo. Hoy no sé porqué me afeité. Creo que el diablo viene a cogerme. Mi imaginación ya no sabe cómo estirar la limosna de parado. Todo el mundo sabe que me han echado del curro y los supermercados. No me apetece ver a nadie, sólo taparme por las noches con su sonrisa. Algo me ha picado en los tobillos. ¿Quién quiere comerme? Quizá vaya al cine, aunque puede que tampoco me dejen entrar. La sequia vuelve, si cabe, más egoísta a la gente, creo que en poco tiempo mataremos para apagar la sed además de hacerlo, como hasta ahora, por diversión. Los días fluyen densos como la marea de un petrolero, huele a guadañas e incienso, a gente ignorante raptando las calles, llenándolas de miedo e intolerancia de Calabria a la Conferencia Episcopal española, escupiendo balas unos y consignas cerriles otros. El laberinto laboral nos procura quina para desayunar y ricino para la cena de nuestro ínclito presidente de gobierno. Funcionarios, parados, jubilados y repartidores pueblan las calles por las mañanas ¿dónde están las marujas? No habitaré por más tiempo laberintos, aunque vaya a seguir entonando a gritos "aquella tarde" cada vez que la mirada a detergente de las cajeras se espolvoree por mi cara y mi tarjeta de crédito. El paro es una droga devastadora. ¿Dónde está el calor?

En 1453 cuando se desmoronaron las murallas de Justiniano, la élite intelectual de Bizancio se refugió en la península itálica. Eso y la biblioteca de Córdoba (la mayor de Europa en la época) iban a traernos el Renacimiento, donde el hombre es la medida de las cosas y el único arquitecto de su destino. A Florencia la compararán con la Atenas de Pericles, que poblada de asesinos a sueldo va a conocer a David, Miguel Ángel, Rafael, ...

Sólo quedan asesinos, balas y sed.

(Aclarar que no me han echado de ningún supermercado ni cine)

jueves, 14 de enero de 2010

CajónDESASTRE

(A David García que en el cielo vive y al que añoro algunos días)

Vivir no siempre es la única excusa.
Los malos nunca se marcharán.
¿Dónde conseguiría cercenar tanta tristeza y malos modos?
¿Dónde encontrar un mundo más humano?
Difícil mientras haya en personas el humus más elemental y venenoso.
Nunca nada fue lo que era, y así,
todos estos lodos traerán la arcilla del futuro.
Futuro ya iniciado. Y "hoy es siempre todavía".

Nos veremos por la vida, y es tanta la gente que espero tropezarme allí...
Hay no sé cuántas personas que conozco y millones que no,
algunas viven acorraladas, respiran eso si,
pero no para gritar o cantar, sino exclusivamente para seguir viviendo.
Y no siempre vivir es la única excusa:

Hipotecas, explotación, corrupción, divisiones, mordiscos, publicidad, caciques, especulación, incendios, agonías, disparos, hospitales desbordados, medios de desinformación masiva, habitar la caverna de Platón, machetazos, hambrunas, genocidios, terremotos, silencio, ceguera, paranoia, agujeros, relojes, saqueos, reptadores, retadores y trepadores sin techo, desolaciones, llantos, réquiems, resacas, mareas negras; pistoleros, pisotones, pirámides, pirados, pirañas, pintadas, pintureros, piruetas, piratas, Pilatos, piscinas marchitas; abortos, martirios, dolores, sobredosis, abandonos, pasos arrastrados, televisores en blanco y negro, lluvias ácidas, mafiosos, contrarrevoluciones, clausuras, bibliotecas deshabitadas, censura, atragantamientos, mareos, sopores, horrores sin fronteras, naufragios, escapes, colapsos, fusiones intermegaburocráticasfinancieras, roturas, anegaciones, quebrantos, terremotos, inundaciones, desiertos fuera de control, mentiras, erosiones, cheques sin fondo, jinetes apocalípticos, Iraq, PAZlestina, Sáhara, vientres hinchados, camisas de fuerza, casas desoKupadas, cigarros sin marihuana, guerras, tráficos, narcóticos, apesadumbramientos, engaños, préstamos sin aval, paces rotas, alas sucias, estrecheces, anónimos, antónimos y puntapiés, desapariciones, amenazas, robos, números rojos, capitalismo, ruleta, quiebras, prostitutas, madrugadores, hieles, altares, cuadraturas, IDUS de marzo, hielos, intestinos, extravíos, peces muertos, reposiciones; la clausura de NuncaJamás, Peter desvencijado y con arrugas derrumbado en una roca de la isla de los piratas; decretos, COUSO, ilegalizaciones, humaredas, fealdades, cañones, empujones, falsificaciones, estafas, hurtos, secuestros, demagogia, pucherazos, embargos, sanciones, mascaradas, PEROS, villanos de cómic y de telediario, posesiones, tirones de bolso, defectos, manías, estornudos, horarios comerciales, tostadas quemadas, traspiés, perfecciones, venenos, miserables, garrafón, Haíti, Colombia y todas las zonas cero, olvidos, mierda, camellos, cadenas; resbalón, patadón y remendón; tarjetas de crédito y visita, dobleces, doble personalidad, encargados, IPC, IVA, Euribor, SGAE, plusvalías, ..., codazos, cocodrilos, brokers, depilaciones, inacción, clero, PNV-PPOE-CIU-CC-ETC, ..., marabuntas, música de bar, BISBAL S.A., buzones con propaganda, somníferos, desafinar, olvidos, palabrotas, cenas pasadas, relaciones insípidas, insípidas personas, humo de coche; petróleo, Bush, Obama, Durao Barroso, Blair, Adná, Cheney, Rumsfeld y sus putas guerras preventivas ("delirios de loco borracho"), miedo, embolias, ceros patateros, hambrunas o que ya no vaya a estar David para contarnos que todo va ir mejor.