martes, 30 de noviembre de 2010

Esta sed no trae agua

Mi viejo oficio de hacer canciones. ¡Ejem!. Carraspeo y juego nervioso con la corbata alrededor de mi cuello. ¿Oficio? Lo dejaremos en afición, pero vieja, porque tengo la tediosa y horrible costumbre de cumplir años cada año. El caso es que me hallo de nuevo inmerso en la grabación de una canción que he ido a dejar para la posteridad en un estudio de los de verdad, sin tener ni la más remota idea de como terminarla. Me faltan horas de vuelo supongo. Tal vez cuando me jubilen mis bases de la política pueda volver a mi vida (aquí carraspeo de nuevo).

Sea como fuere y con poco tiempo encima para ordenar los acordes, que si, que estaban, pero de cualquier manera he ido como Manolete frente al toro. Umm, a ver, el capote ya está en su sitio ¿y esto cómo lo canto? "Canto que mal me sales..." que decía el señor Jara. Finalmente, engañando a compromisos ineludibles (yo no ví el puñetero Barca-Madrí) me he podido sentar guitarra en mano a terminar esta canción como si me ganase la vida con ello y atiendan ¡señoros y señaras! el resultado creo que es digno de ser reproducido en sus equipos musicales (y vuelvo a carraspear).

La canción por cierto, le canta a la problemática del agua en el tercer mundo. De cómo el cambio climático complica el acceso en algunos países para la gente que ya lo llevaba jodido y andaba cientos de kilómetros para beber a diario y cómo las multinacionales han privatizado en otros un bien común para aumentar su valor en la Calle Pared de Nueva Nueva York. Porque si nos paramos a pensar en serio en los problemas de este planeta que habitamos, yo cada vez tengo menos ganas de hacer canciones y más de dar collejas. Pero soy demasiado cobarde para la acción violenta, así que de momento me sigo conformando con escribir canciones y dar collejas con la palabra en la mano desde este mi pobre espaciucho.

Puede que quizá, antes de que sea demasiado tarde vengas a cantar canciones con este tipo y a consumir de otro modo sin que nuestro planeta tenga que pagar con su vida por ello.

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