domingo, 27 de marzo de 2011

Una medianoche de hace varias vidas

A mis queridos lectores malditos les dejo hoy una huella del adolescente que fuí, no me castiguen mucho, que ustedes también han pasado por esto:

01:01_ Calor y sudor mezclados con rompecabezas y hojas de cuaderno que desgrano a ritmo de latido cardiaco. En el tiempo que resta antes de dormir evitaré la apología sobre mí, sólo describiré una noche que no veo en este cuarto caluroso, a salvo del viento que desciende de la sierra.

Las hojas de los árboles disfrutan de juego nocturno de ser arrastradas por la brisa, entonces me acuerdo de su cabello y del empuje que resiste cuando sopla el viento del norte. Los grillos desfilan sus notas, ante los oídos atónitos de unas hembras embriagadas por los varítonos de color. La carretera disfruta del cosquilleo temporal de algún coche somnoliento que avanza en busca de vacaciones. La noche se enorgullece de sus hijos, sobre todo de los despiertos, el ulular de los buhos la pone en guardia y se recosta sobre el hombro de la luna llenísima que aclara la noche de un manto líbido, no reflejando más que la torpe imitación de un sol radiante y efímero en la galaxia. Los gatos encienden sus ojos, deslumbrando momentos de vigilia. Algunas ranas visitan mi calle y otras el hogar de su mujer leyendo aquello de "nenúfar, dulce nenúfar". No hago apología de mí, pero como hijo de la noche y la urbe me autorefiero como "el desvelo que discurre plácido y atormentado por el cauce atónito de una vida que me sorprende siempre con la des/agradable obligación de deberme a alguien femenino singular".


Un maldito adolescente maldito
en algún punto del centro de la península ibérica, 
lunes, 21 de julio de 1997

6 comentarios:

  1. Qué suerte poder descansar lejos del mundanal ruido o tener una imaginación que haga las veces mientras uno intenta yacer esas noches de verano. Quizás he echado de menos "sus pajáros" :-)

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  2. Mis pájaros están siempre presentes, en las noches de verano o en la rutina.

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  3. Cabrón que bien escribes, me gustaría tener solo la mitad de tu talento.

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  4. Me acabas de dejar con la boca abierta. Increible.

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  5. Gracias, y tú a mi, querida alasdepapel con semejante halago.
    Vuelva cuando quiera.

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