martes, 14 de junio de 2011

II. Satélite

La mañana pasó como una baldosa fría y plana, y ella resbalando, pasaba las horas lo mejor que podía. No podía quitárselo de la cabeza, sabía y sentía que su futuro no estaba ahí, pero no podía vencer la atracción de satélite que la dominaba.


Terminada la mañana lo mismo le hubiera dado tumbarse sobre un colchón de fakir, el daño físico parecía reservado a los seres conscientes y ella no lo era desde la primera vez que yacieron. Sabiendo que él venía a buscar menos de lo que ella le daba, mientras ella esperaba otra cosa, algo más, un mundo nuevo a su lado. Tal vez entre sofocos y jadeos él aprendiera a valorar algo más profundo, pero lo profundo para él sólo estuvo en el sexo penetrándola. Nada más allá. Así de duro, así de prosaico.

6 comentarios:

  1. Relación ,deseos y esperanzas !tan diferente!.
    Y ese satélite dando vueltas.
    Un beso.

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  2. ¿Otra vez te ha tocado dormir en el sofa?

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  3. Lastima no tener un detector de niveles de aproximación y así todos supiesemos exactamente que es lo que buscan los demás en nosotros ... lastima sí o no?...

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  4. San. A menudo las metáforas cósmicas son reales y se sufren.

    Pepazo. Ja ja ja. No soy la heroína de mi relato.

    Efectos. La vida va en serio, no suele haber segundas tomas, hay que saber enfrentarse a lo que viene y eso de los niveles de aproximación estaría bien, pero seguro que aún con ese cinturón de seguridad nos estrellaríamos igualmente, así de torpes somos.

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  5. El error es esperar algo más, cuando simplemente debería surgir, hay que olvidar eso de dar para recibir.

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  6. Pero cuando no se puede controlar lo que se siente, ya te puedes repetir las veces que quieras eso que dices, Matices, que dará igual.

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