lunes, 13 de junio de 2011

I. Un clavo ardiendo

Se despertó más temprano de lo que le correspondía sin que hubiese sonado el despertador. Lavó a propósito sus tristes grandes ojos negros como un gato, dejándose el resto de la cara para esquivar el mordisco del agua fría.  Aunque no había salido el sol llegaba bastante claridad y no necesitó encender la luz de la cocina. Tener más tiempo para todo antes de ir al trabajo lejos de prestarle más tranquilidad para planificar nada, le dejaba una inmensidad para acariciar sus bultos por debajo de la piel, invisibles pero reales, y marchitarse un poco más antes de salir a su rutina.

Si su memoria no le engañaba el reloj de arena no estaba tan vacio por arriba. Untó una tostada de mantequilla. La ley de Murphy hizo que tuviese que tirar una tostada untada a la basura y fregar el suelo. Pensó que si él se había marchado... no encontró excusas para apuntalar nada mientras se pasaba las manos por las caderas de una falda que estrenaba con la esperanza de que le subiese un poco el ánimo. Cuando compró aquella falda se sintió irresistible, él tendría que fijarse, con aquel envoltorio tal vez lo reconsiderase todo.

No quedaban ni clavos ardiendo a los que asirse.

Ese clavo ardiendo de jueves por la tarde no surtía efecto el viernes por la mañana y él era tan estúpido que nunca se había fijado en sus faldas salvo para mirarle el culo, y no iba a empezar a hacerlo con otros ojos ahora. Ahora que ya no le importaba ni para echar un polvo.



7 comentarios:

  1. Jo, qué triste! Siempre pensé que para "echar un polvo" a los hombres os servía cualquier cosa. Ser menos que cualquier cosa es ser muy poco.

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  2. Triste, si, como cada vez que termina una relación, aunque en este caso concreto estuviese descompensada desde el principio por la importancia distinta que cada uno le daba. Ella todo, sabiendo que él sólo venía a buscar su sexo caliente.

    Lo de que para echar un polvo nos vale cualquier cosa a los hombres es un mito, aunque hay individuos a los que creo que si, cualquier falda les vale.

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  3. NO ERA LA PERSONA ADECUADA PARA TI, ESTA CLARO.
    UN SALUDO
    MARIAN

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  4. Era, como todo lo que no es política en mi blog, una invención inspirada en lo que me rodea.

    Un saludo Marian.

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  5. Bonita invención Titán.
    Besos.

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  6. Si algo peor que romper, es que te rompan.

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  7. Gracias San.
    Pepazo: La dejan rota y sin aire.

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