viernes, 8 de julio de 2011

Una tarde cualquiera de verano en Castilla leyendo a Machado


Me he recostado esta tarde sobre unos tibios y acogedores versos de Antonio Machado. El sol que entraba por la ventana de mi cuarto calentaba mis pies descalzos, mientras rebuscaba entre otros libros alguna frase olvidada que no se dejaba encontrar e iba dejando los libros abiertos bocabajo desparramados como otras veces por las habitaciones -lástima de obra que no me deja perder libros por el salón-.

Estas tardes de verano en Castilla de trabajador en desempleo forzoso, le recuerdan a uno la niñez, aquella libertad que brindaba no ir al colegio; y las horas; que se estiraban hasta la medianoche entre juegos, la merienda y aquel paréntesis obligado de la cena, parecían detenidas aunque se avanzase por el inevitable paso del tiempo. Yo fuí un niño feliz y a la inevitable fatalidad de haber crecido, -que diría Ángel González-, no mucho pues no soy un hombre alto (siempre alguna cosa me distraía de crecer como una espiga), encuentro el reconfortante ejercicio de encontrarme con versos de Machado y frases que pienso, pero no aparecen en los libros en los que rebusco, quizá porque las recordaba distintas y no doy con ellas.

"Estos días azules y este sol de la infancia..."

8 comentarios:

  1. Un excelente refugio los versos de D. Antonio.

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  2. No se es nunca tan feliz cuando se es niño y es verano.

    Un abrazo

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  3. Trecce y Sostrato, cuánta razón tienen...

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  4. ¡Qué daríamos por abandonar unos cuantos años!
    ¡Qué daríamos por trabajar solo cuando nos apeteciera!
    ¡Pero qué paradoja! Cuando éramos pequeños moríamos por crecer y una vez conseguido moriríamos por decrecer.

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  5. Bonita entrada. Ahh, los recuerdos de esa infancia que se nos fue, crecer es duro,pero tiene sus ventajas también, jejeje. Un saludo.

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  6. La memoria guarda los recuerdos que vivimos y los que añoramos por vivir. Ningún tiempo pasado fue mejor, y nada es más amargo que lo que se perdio.

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  7. Me ha gustado eso que dices, que siempre hubo algo que te distraia de crecer, y de ahí seas un hombre bajito, jajaja, creo que tabiem debio ocurrirse eso, todo me distraía.jajaja.
    Dulces recuerdos de la niñez.
    Un beso.

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  8. Pepazo: si la memoria guarda recuerdos que añoramos por vivir estamos jodidos, con perdón, pues sólo hay que arrepentirse de lo que uno no hizo. Es amargo lo que se perdió, pero si fue hermoso, uno puede seguir disfrutándolo, pero sin olvidar el presente.

    San: Me alegra saber que te gustó lo que escribí. Crecer es un fatalidad, como dije que decía Ángel González, y si uno no se concentra puede no crecer, como nosotros.
    ;P
    Cuídese loca.

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