viernes, 12 de agosto de 2011

Aprendiendo a Bryce


Leer a Bryce Echenique a la luz de varias velas sin escuchar un solo ruido en la casa. Maravillarse de quien sabe juntar frases como nadie y tratar de aprender de su arquitectura única para aprender a escribir, que eso podría ser, pero ¿cómo ser capaz de acercarme a la invisible sensación que uno alcanza al leerlo? Difícil, pero se intenta. Pido otra vida para seguir aprendiendo a escribir y ser maldecido.

3 comentarios:

  1. Aparte de magnífico escritor, un tipo con una gran dignidad, aún recuerdo cuando rechazó la Orden El Sol del Perú, que le otorgó el gobierno de Fujimori alegando sus convicciones democráticas.
    Hay que decir que esta condecoración es algo especial para los peruanos, pues distingue a quienes ha prestado servicios extraordinarios al Perú en el mundo de la cultura o la política y fue creada por el propio General San Martín, nada menos que en 1821.

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  2. Bryce, en sus mejores libros, (La exagerada vida de MR, y la del niño que ahora no me acuerdo del título, joer) no en los alimenticios, es Uno de los grandes Grandes: ternura, sensibilidad, ironía, vocabulario, estilo, una riqueza expresiva que amedrenta.
    saludos blogueros

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  3. Trecce, no tenía ni idea, pero eso hace que me guste aún más leer a este genio.

    José Antonio. Coincido con usted, grandioso Don Bryce. El acercarse a uno de sus libros le convierte a uno en un ser menos vulgar de lo que es.

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