viernes, 26 de agosto de 2011

El calor llegó y se marchó de la ciudad de Dios

La ciudad de Dios a la que le gusta negarnos el verano, ha tenido por fin a bien regalarnos unos días consecutivos de calor del de verdad. Y nos hemos creído por una vez que era verano. Lo cual se ha traducido en un inmenso jolgorio de la población que ha parado en heladerías y terrazas de bar en manadas. Para que la felicidad fuera completa, uno podía salir en chanclas y pantalón corto a la calle y vestir así incluso de noche. Porque aquí por la noche siempre refresca. No sé si conocen ese dicho que si usted va a una playa nudista reconocerá a un burgalés porque será de todos, el que lleve una chaquetilla en  el brazo. Vivir para ver. Pero nada más real.

Pues bien, sin chaquetilla, con un helado, en chanclas y pantalón corto, este maldito recorre las calles de la ciudad de Dios y respira el calor de este verano que como el mástil de mi guitarra, baja tranquilo por el cauce del Arlanzón, mientras se atreve provincianamente a querer derretir el asfalto como un gran Madrid.   -helado y pantalón corto, meca, sólo falta mi madre llevándome de la mano-.

A la par que paseo con mi equipo para el calor y la gente con la que me cruzo suda y se pega a las paredes buscando sombra a algunos machos alfa se le ponen los ojos estrábicos, la espalda lumbálgica y manchan sus camisas con babas siguiendo hasta con el alma a esas cimas de la evolución y que por su gran aglomeración numérica en las tiendas de ropa de la Calle Santander, tejidas por niños de medio mundo, hacen que se haya bautizado a esa calle como la del amor. Inenarrable. ¿No es inflamable tanto deseo en tan pocas baldosas con este calor?

En fin señores, si alguna vez vienen a la ciudad de Dios en verano, además de surcar calles comerciales con jugosos y jugosas, humanos y humanas, sudorosos y sudorosas y babeadores, les recomiendo que paren a ver morir la tarde frente a las agujas de la catedral y observar el milagro cotidiano del sol engullido por un océano de cereal que se abre como un limón y mancha con su pulpa una de las más bellas catedrales que este que os escribe ha visto a lo largo y ancho de este desquiciado mundo que habitamos.



Como "la alegría no dura en casa del pobre", refrán del más clásico castellano, hoy ha hecho sol, pero también viento siberiano "El norte" como lo llaman los viejos y que recorre esta ciudad de provincias la mayor parte del año, incluso en verano, para recordarnos que aquí sólo existen dos estaciones, la de invierno y la del tren. Un amiguete siempre dice que el verano de la ciudad de Dios sólo dura un día, así que lo más probable es que todo este verano generoso de varios días haya dado todo lo que tenía que dar. Vayamos pues sacando del armario la ropa de este otoño que va a ser el más corto de la historia y va a terminar el 20 de noviembre del corriente, más corriente y moliente que nunca por esto de las crisis, AGOSTOpuntoYaparte mediante, que a pesar de todo ha conseguido sacar a millones de vasallos del reyno hasta playas y pueblos de la más profunda España.

10 comentarios:

  1. así lo presentí yo jejeje... un saludo

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  2. A este paso crearemos una denominación de origen para las chaquetillas que nos cobijan del "norte" burgalés tan característico...

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  3. Anabel y Jeav. Lo del frío burgalés es para libro de los súper records. Qué no??

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  4. Aquí, en mi Valencia, es al contrarío, solo hay, verano y primavera y de vez en cuando un otoño precioso, pero lo que es invierno, no sé que le hacemos, pero, viene, está dos o tres días y se vá.
    Nos ponemos, abrigos, bufandas, guantes... pero es porque lo vemos por la tele, y no queremos desentonar. (Bueno, en la Comunidad, también hay sitios, donde si hay invierno)

    Así, que si queréis tener, una temperatura estupenda, todo el año, os invito a mi Torrent.

    Un abrazo.

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  5. Isis, como hombre del Ártico, no sé si sobreviviría en buenas condiciones a un verano valenciano, pero eso si, aquí por las noches se duerme de maravilla.

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  6. Bueno, el calor se habrá ido, pero el sol, aunque caliente menos, seguirá dorando las piedras milenarias del templo. Por cierto, después de la limpieza que le hicieron, ha quedado bien chula.

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  7. Es lo que tiene tener "aire acondicionado" de serie en esta ciudad todo el año.

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  8. No tengas tanta prisa en matar al verano hombre, que luego nos pasamos el tiempo quejándonos de que se nos congela aquello. Que nunca estamos contento con lo que el altísimo nos ha dado.

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  9. Así que burgalés eh! Allí estudio yo! jaja
    enseguida iré a tierras burgalesas a pasar frío...
    Saludos!

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  10. Trecce, pues si.

    Cizañero, y tanto.

    M, yo no mato el verano, el verano no existe en esta ciudad.

    Leticia, que le sea leve el curso.

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