jueves, 24 de febrero de 2011

"Lo esencial es invisible a los ojos"


Lo decía muy bien Exupery en "El Principito", 
"lo esencial es invisible a los ojos.



Me pregunto cuántas cosas esenciales e invisibles 
dejamos pasar en nuestras ciegas vidas.
Que a veces nos rozan
y a veces, están delante de los ojos,
sin que les prestemos atención.
Cuántos instantes,
cuántas nubes,
cuántas miradas,
cuántas palabras,
en principio invisibles,
y sin embargo fundamentales, dejamos pasar,
demasiado ocupados como estamos
en llegar puntuales a nuestros destinos,
en no desafinar rodeados de "personas que sólo son gente".
Siempre igual, siempre desatinados, siempre ciegos.

lunes, 14 de febrero de 2011

Más ahoga el hambre

De niño uno de mis cuentos favoritos era el de un hombre que llegaba a una ciudad con una guitarra. La gente se le quedaba mirando pues desconocían lo que era un instrumento. Al poco el hombre encontró una calle concurrida y se puso a tocar. Enseguida se arremolinaros niños curiosos a su alrededor, pues nunca habían escuchado música, tan sólo los ruidos de los coches y las fábricas. No pasó mucho tiempo hasta que ciudadanos indignados empezaron a gritar que dejara de tocar, que era una vergüenza semejante escándalo, enseguida apareció la policía y expulsó al atrevido individuo de la ciudad. En cuanto el hombre salió de allí empezó a soplar un suave viento que fue yendo paulatinamente a más y se llevó la ciudad, de la que no quedaba nada a la mañana siguiente.

El ayuntamiento de la capital del “Reyno de España” va a prohibir la música callejera. No creo que un viento apocalíptico vaya a llevarse la ciudad después de eso, a pesar de que al menos se solucionaría ese problema del aire irrespirable, que a la responsable de que los madrileños se echen a los pulmones un aire mejor, sólo le da para confesar que “más ahoga el paro”, para a continuación soltar una perorata acerca de la calamidad que supone para nuestro bienestar que no gobiernen “los suyos”.

La medida del consistorio madrileño, seguro que tan sesuda y meditada que, nosotros pobres votantes, no llegaremos a entender nunca, va a dejar unas calles tan tristes y ruidomotorizadas como las del cuento que leía de niño y a ciertas personas con mayor dificultad para ganarse el sustento, puesto que dada la dificultad para encontrar un jornal con el trabajo de uno, tocar por las calles puede ayudar a aliviar ciertas estrechuras. Estoy seguro que esta medida la han hecho personas que desconocen, a lo que parece, qué es la cultura y que nunca han tenido ninguna angustia alimenticia en su vida.

Señora Botella, más ahoga el hambre.

martes, 1 de febrero de 2011

Quiero estar en tus desvelos, prohibirte los desastres, coser tus botones, peinarte las alas, llenar tus bolsillos de besos, refrendar tu amor propio.

Sácame de paseo, deshaz mi ansiedad, estate a mi vera, atrópame por los cajones de la casa, tira mi camisa de fuerza a la basura, cuídame como siempre haces; siénteme cerca, no cercándote, no poseyéndote.

Siempre viva, siempre despierta, siempre tú...