viernes, 29 de abril de 2011

jueves, 28 de abril de 2011

Personas irremplazables que a veces pasan por momentos difíciles

¿Ya has pensado cómo quieres vivir tu vida?¿Piensas ser uno más entre la multitud del Carrefour?¿Sólo te interesa tu trabajo?¿No has nacido para ser héroe?¿Eres demasiado vago para hacer nada por tu vida?¿La solidaridad y la lucha de clases son algo viejuno?¿Este rollo es muy aburrido y tú demasiado guay?
 
No hay nadie más que tú que decida como vas a vivir tu vida, aunque como explicaba hace unas entradas las circunstancias y nuestra psique hagan que a veces las personas no sepan bien como afrontar las dificultades que la vida va poniendo en nuestro caminar y eso le lleve a hacerse chiquitito o a afrontarlo manteniéndose firme. El caso es que al final donde nazca uno; si es un país pobre o un país rico, un entorno equilibrado o desgastado, una familia que le da amor o está desestructurada; y de qué madera esté hecho, harán que se le vaya moldeando el carácter.

Nuestro pasar por esta vida, ("las vacaciones de un muerto" que le llama Tom Waits), puede hacerse de muchas maneras. Puedes ser lo que se espera de tí, o no, un señor respetable, un tarambana, un buen trabajador que paga sus impuestos; un especulador que los evade; un vagabundo que no puede pagarlos o un monarca que vive de ellos. Puedes ser tal vez el esposo ideal que sale agarrado del brazo de su  mujer a pasear los domingos, la lesbiana que todas miran mal en el barrio, el misógino que se esconde a masturbarse cuando pasa la vecina del 3ºB... cada cual vive su sexualidad como quiere, puede o le dejan, en Iraq por ejemplo la homosexualidad está penada con la muerte, así que no es cosa de chiste. 

Y después está la gente que se despierta por las mañanas dispuesta a enfrentarse a la cara más horrible del mundo y cambiársela, hacerla sonriente y más humana. Conozco a algunas personas así, se dejan la piel por traer el mundo nuevo del que hablaban hombres como Salvador Allende. Tal vez a ti puede no importarte demasiado esto, y percibes lejos la batalla que todos los días se da en las calles de tu ciudad o en las de Oaxaca, en la vieja Grecia, PaZlestina o Colombia. Pero es la misma batalla, aunque no lo creas, y real, que hace mucho ruido, aunque no escuches.

Pues bien, hablaba de todo esto porque una de las personas más inmensas que he tenido el placer de conocer, que se levanta cada mañana para ponerle mejor cara al mundo, se pelea ahora consigo mismo; para vencer a la enfermedad que quiere arrebatárnoslo, pero también con el mundo, para que no se le olvide que aún está aquí dispuesto a dar mucha guerra. Él es de esa clase de tipos que se viste por los pies, que lo mismo monta una caravana de medicamentos para el Sáhara, que encuentra entre las baldosas de la ciudad de dios las monedas suficientes para que se arregle el suministro de agua en una ciudad del tercer mundo, así es él. Y yo que le miro, ahora enfermo, pero intacta su dignidad, pienso en otra gente irremplazable que nos ha dejado, en su legado, en cómo de mayor me quiero parecer un poquito a ellos y mejorar este mundo que parece siempre a punto de autodestruirse, pero en el que siempre en el último momento llega un suspiro de cordura y se salva.

Sé que no va a salir en los libros de historia Don Jesús, pero los que le conocemos sabemos que sin usted los días tendrían menos luz y serían más fríos los inviernos de esta ciudad de dios que a veces me hacen maldecir los amaneceres. Cuídese que aún no ha terminado el partido y nos quedan por tener muchas conversaciones para salvar el mundo, aunque como siempre, el mundo no vaya a querer que lo salvemos.

domingo, 17 de abril de 2011

Sábado noche

Una noche,
esta,
y el viento que siempre nos acaricia cuando salimos de los bares.

Un trago,
este,
y las caras amigas riendo en el brindis.

¿Eras tú?
Ya no te recordaba.
Ponme un chupito.

viernes, 15 de abril de 2011

Anoche tuve un sueño


Anoche soñé con Esperanza Aguirre.
Lejos de hallar desEsperanza,
pensé,
y yo con esta facha.

miércoles, 13 de abril de 2011

La cosa más triste que he escuchado

"Lo malo es,
que 
me estoy acostumbrando a no echarte de menos"

Y él agachó la vista 
y se dolió,
en la boca del estómago 

para no volver 
jamás
a respirar
igual.

martes, 12 de abril de 2011

La mayor parte de la gente que conozco no se enfrenta a sí misma


¡Sabedlo!,
soportad vuestros errores,
por ellos seréis juzgados
y amortajados.

Las peores batallas se libran 
con uno mismo,
y por dentro
puedes culpar al destino,
(la más cobarde de las excusas),
pero nada habrá cambiado.

Y te verás chapoteando
en un dedal de agua cristalina
sin poder cambiar nada,
derrotado por tí mismo,

mientras tus circunstancias asisten al espectáculo
de verte "combustionarte" a lo bonzo.
 

martes, 5 de abril de 2011

viernes, 1 de abril de 2011

La ciudad y yo sin ella



Las farolas, el cieno, el viento, los cielos grises, esta atmósfera irrespirable, la arena de desierto, la lluvia, la música de los bares y su ex-humo apestoso; para mí unos desconocidos, para ellos recién conocidos -o no- que se besan con pasión adolescente, las meadas, las barras, el alcohol, el frío que muerde, la noche, los putos bares, las manifas, la primavera que ha llegado pero no está, mis pasos, mi dolor, mi yo cotidiano con el que tropiezo, mi móvil, mi coche, este ordenador, la política, toda la ciudad, mi portal, el camino al ECYL, mi cama, las ideas, la tele, el puto paro, un boli y una cuartilla para dejarte un beso mientras duermes, la gente, las mujeres que quise, el mar, los coches, las elecciones, las mujeres que negaron, mis relatos y las novelas que releí, los horarios de comida, conversaciones, recuerdos, guitarra, fotos, conciertos, despertador, escenarios, suciedad, CD´s y DVD´s, ropa, viajes, verdades y mentiras, coches oficiales subidos a aceras. 

Ella, su coche, esta ciudad y alrededores, sus padres, mi corazón, su abuela, mi ansiedad; las cartas, los sms y los besos por la casa, las estrellas, sus ondas mareras, las lágrimas, esta tarde noche, mañanas e insomnios, el cine, mi vida, los trenes, el subsidio, la marea, la tos, los niños que juegan en los parques, los coches rajando la noche y su ausencia de estos días. Todo esto y el resto de cosas, me recuerda a ella, aunque por ahora no sirva para nada.

Sólo será un suspiro. Un grano de arena en el desierto de la existencia, como millones antes. Como estrellas fugaces en un cielo lleno de dioses locos y caprichosos. Me cuesta la poesía y me muerden mis prisas de siempre, los nervios, los tropiezos y yo.