miércoles, 27 de julio de 2011

La muerte acecha



La muerte que acecha y nos mira con cara enamorada y traviesa, mientras va descontando nuestras horas en su ábaco.

La muerte que nos ronda pisándonos los pasos, enroscándose a nuestra sombra, alimentándose del aroma que de nuestra piel se destila.

La muerte que pega la oreja a nuestra realidad diaria para alargar su guadaña en el momento preciso en que haya de segarnos la vida...

Esa muerte llena de agujeros, tan tangible, tan desapercibida, tan atenta a nosotros, -quizá más que nosotros mismos- es el actor fundamental de una sociedad que ni la quiere ni acepta verla, pero que en su gigantesca prepotencia-fragilidad-ignorancia está expuesta a ella en cada segundo.




miércoles, 13 de julio de 2011

En ocasiones soy un billete de 500

Vedme pues, humano y animal; herido y entero; cuerdo y loco; borracho y sobrio; mezquino y generoso; opaco y cristalino; perdido y mapa; vendido y apoyado; amistoso y ermitaño; humilde y altivoamorir.

Vedme sin vendas y queredme u odiadme según lo merezca, pues somos al fin, por boca del gran Garrasparri "mesías y esclavo", las dos caras de la misma moneda de céntimo de euro; o de dos euros según las ocasiones.

Aunque siendo Piscis, cuando me abandono a lo Géminis, me gustaría ser sucio billete de 500.
Puntal de la España sumergida.

Vil metal. Vil reverso tenebroso.

viernes, 8 de julio de 2011

Una tarde cualquiera de verano en Castilla leyendo a Machado


Me he recostado esta tarde sobre unos tibios y acogedores versos de Antonio Machado. El sol que entraba por la ventana de mi cuarto calentaba mis pies descalzos, mientras rebuscaba entre otros libros alguna frase olvidada que no se dejaba encontrar e iba dejando los libros abiertos bocabajo desparramados como otras veces por las habitaciones -lástima de obra que no me deja perder libros por el salón-.

Estas tardes de verano en Castilla de trabajador en desempleo forzoso, le recuerdan a uno la niñez, aquella libertad que brindaba no ir al colegio; y las horas; que se estiraban hasta la medianoche entre juegos, la merienda y aquel paréntesis obligado de la cena, parecían detenidas aunque se avanzase por el inevitable paso del tiempo. Yo fuí un niño feliz y a la inevitable fatalidad de haber crecido, -que diría Ángel González-, no mucho pues no soy un hombre alto (siempre alguna cosa me distraía de crecer como una espiga), encuentro el reconfortante ejercicio de encontrarme con versos de Machado y frases que pienso, pero no aparecen en los libros en los que rebusco, quizá porque las recordaba distintas y no doy con ellas.

"Estos días azules y este sol de la infancia..."

lunes, 4 de julio de 2011

V. Lobotomía

En la rutina de la tela de araña: Errante de un desierto de sal. Dolor, maximizado hasta que pareciera hacer reventar venas y miembros.

El cerebro, terrorista sostenedor de funciones vitales -órgano inútil- con sus ideas de ida y VUELTAS. 

Pensamientos en círculo alrededor, oxidado tornillo sinfín, ocupando todos los espacios y no permitiendo más que bruma.


Es necesaria una solución radical...