miércoles, 31 de agosto de 2011

Agosto, 31 y septiembre en la ciudad de Dios

A los contorsionistas de pupilas y columnas vertebrales
se les termina el calor y el tiempo para contemplar diosas de las que van a la calle a desfilar como en una pasarela. Ellos suspiran a veces cuando se cruzan con la belleza y siempre babean, aunque no siempre produzcan babas. 

Agosto punto y aparte,
como sería reflejado en un libro, en un cuaderno, en las líneas de un blog, es como una caída libre no sólo a la línea de abajo, sino a otro estado, a otra vida. Del tiempo a medio tiempo, y el calor cayendo a plomo sobre uno. 

Y hoy, 31 de agosto del más de los corrientes
llegó a la ciudad de Dios, septiembre y el otoño con borrascas y una lluvia pesada que calaba hasta por dentro de los chubasqueros. En esto como la luna a su manera, el clima de esta ciudad es siempre mentiroso. 



Septiembre es un mazazo,
una alfombra que se pisa y no se ve, una helada sobre el alma.
Septiembre,
aunque siga haciendo calor es una mentira del calendario. Mes que no es mes. 30 días de sólo estado anímico y duelo post-vacacional, en este otoño que empieza hoy y terminará ese veintialgo de noviembre del corriente.


...Dilatamos las pupilas en encuentros con sirenas
con las piernas de neón.

Y blasfemamos por dios,
prometemos por vos...

(Vetusta Morla. Un día en el mundo) 

 

viernes, 26 de agosto de 2011

El calor llegó y se marchó de la ciudad de Dios

La ciudad de Dios a la que le gusta negarnos el verano, ha tenido por fin a bien regalarnos unos días consecutivos de calor del de verdad. Y nos hemos creído por una vez que era verano. Lo cual se ha traducido en un inmenso jolgorio de la población que ha parado en heladerías y terrazas de bar en manadas. Para que la felicidad fuera completa, uno podía salir en chanclas y pantalón corto a la calle y vestir así incluso de noche. Porque aquí por la noche siempre refresca. No sé si conocen ese dicho que si usted va a una playa nudista reconocerá a un burgalés porque será de todos, el que lleve una chaquetilla en  el brazo. Vivir para ver. Pero nada más real.

Pues bien, sin chaquetilla, con un helado, en chanclas y pantalón corto, este maldito recorre las calles de la ciudad de Dios y respira el calor de este verano que como el mástil de mi guitarra, baja tranquilo por el cauce del Arlanzón, mientras se atreve provincianamente a querer derretir el asfalto como un gran Madrid.   -helado y pantalón corto, meca, sólo falta mi madre llevándome de la mano-.

A la par que paseo con mi equipo para el calor y la gente con la que me cruzo suda y se pega a las paredes buscando sombra a algunos machos alfa se le ponen los ojos estrábicos, la espalda lumbálgica y manchan sus camisas con babas siguiendo hasta con el alma a esas cimas de la evolución y que por su gran aglomeración numérica en las tiendas de ropa de la Calle Santander, tejidas por niños de medio mundo, hacen que se haya bautizado a esa calle como la del amor. Inenarrable. ¿No es inflamable tanto deseo en tan pocas baldosas con este calor?

En fin señores, si alguna vez vienen a la ciudad de Dios en verano, además de surcar calles comerciales con jugosos y jugosas, humanos y humanas, sudorosos y sudorosas y babeadores, les recomiendo que paren a ver morir la tarde frente a las agujas de la catedral y observar el milagro cotidiano del sol engullido por un océano de cereal que se abre como un limón y mancha con su pulpa una de las más bellas catedrales que este que os escribe ha visto a lo largo y ancho de este desquiciado mundo que habitamos.



Como "la alegría no dura en casa del pobre", refrán del más clásico castellano, hoy ha hecho sol, pero también viento siberiano "El norte" como lo llaman los viejos y que recorre esta ciudad de provincias la mayor parte del año, incluso en verano, para recordarnos que aquí sólo existen dos estaciones, la de invierno y la del tren. Un amiguete siempre dice que el verano de la ciudad de Dios sólo dura un día, así que lo más probable es que todo este verano generoso de varios días haya dado todo lo que tenía que dar. Vayamos pues sacando del armario la ropa de este otoño que va a ser el más corto de la historia y va a terminar el 20 de noviembre del corriente, más corriente y moliente que nunca por esto de las crisis, AGOSTOpuntoYaparte mediante, que a pesar de todo ha conseguido sacar a millones de vasallos del reyno hasta playas y pueblos de la más profunda España.

domingo, 14 de agosto de 2011

Guitarra, farola, Neruda, noctámbulo por una noche, septiembre y matemática

"Guitarra saliste de tu nido como un ave"
(Don Pablo)

Las farolas de la ciudad de Dios u otras, son faros en la noche para poder verse las manos y distinguir estas líneas garabateadas a todo correr sobre el chasis de un automóvil. Además de ser  maldecido en foros, blogs, plazas, Comités, Asambleas y otros espacios, a veces dejo de serlo o de ser un vulgar vociferador de improperios Reverterianos y hago sonar una guitarra. Instrumento que me hurta de la vulgaridad y me eleva a cumbres desconocidas por quienes no saben empuñar un instrumento o escuchan a Bisbal, David o cualquiera de los 40 criminales, con perdón.

Creo honestamente que no sabría explicarme sin música, como no sé explicarme sin aire, carne o las palabras, las de este blog con cada entrada, u otras que también me llevan tarde o temprano a volver ser maldecido (a usted también Don Sostrato cuando tiene a bien visitarme, aunque le pese).


Hace mucho tiempo del primer día en que logré sacar los primeros acordes de ese instrumento con forma de mujer. Reloj de arena desproporcionado que aunque parezca lejano a la precisión matemática, el segundero  asesino-redentor del metrónomo requiere de él inexcusablemente para no dar puntadas sin hilo fuera de los compases. Aunque siempre dejé matemáticas para septiembre han venido a visitarme anudadas a un diagrama. Terminé por aprobar mates, pero me equivoqué cuando daba por hecho que me estaba librando por fin de ellas.


Siempre he pensado en la música y sobre ellas en el jazz como la más alta ecuación matemática, un diseño digno del mismo Miguel Ángel si se hubiese dado a las integrales o las campanas de Gauss. Ummm... Si, a Miguel Ángel le veo más intentando imposibles cúpulas de Gauss que tapices integrales, he de apuntar.

He recorrido un largo trayecto hasta llegar a tocar como toco, con mis carencias y virtudes, -más de lo primero que de lo segundo- así como las canciones escritas al calor de algún beso, las movilizaciones contra la guerra de Iraq, las hambrunas del mundo, el horror o todo aquello que estimo, aunque nunca vayan a golpear conciencias ni vaya a grabar un disco digno de llamarse tal, o si, pero sin que la cultura humana vaya a tener conocimiento de ello.

Se ha hecho de día a la luz de esta farola compañera por un rato de estas reflexiones y puedo escribir en postura más cómoda, pero os voy a tener que cambiar por una cama, aunque hoy no vaya a dormir más acompañado que por los besos no dados y su silueta descompensada en un rincón de mi habitación, como de botijo con dos estómagos que divide el rededor cuando tañe curtiendo el aire y mi alma, cuando abre su mástil como un río hacia mares por los que navegar y me hace menos vulgar ese tiempo que dure lo que dure es siempre demasiado corto, acotado por la prisa o los turnos de trabajo, debiéndome siempre a aburridas obligaciones de hombre atado al segundero y por tanto a esas matemáticas de las que pensé me había librado un septiembre en otra vida.

Me hago viejo.


Delgada
              línea pura
de corazón sonoro,
eres la claridad cortada al vuelo:
cantando sobrevives:
todo se irá menos tu forma.
..

...se va por los caminos a caballo:
sueña y sueña la noche y su silencio,
canta y canta la tierra y su guitarra. 

 

(Don Pablo: Oda a la guitarra)



Si estuvieses aquí...

Si estuvieses aquí, sino te hubieses ido y fuesen estos días como aquellos en que estabas, antes de brindar ya nos hubiésemos reído con alguna de tus bobadas, porque brindaríamos para festejar la alegría de conocernos.

Si estuvieses aquí ahora y la muerte no se te hubiese llevado, nuestras cimas hoy serían más altas y nobles y más grandes los sentimientos. Ensanchados los pechos y más en alerta las almas ante los retos.

Si estuvieses aquí como en aquellos días que empiezan a hacérsenos nebulosos (otro gallo nos cantaría) yo no estaría escribiendo estas líneas ni estaríamos depositando estas flores porque estás sumergido en la tierra. Tierra de Lara, la de Mambrillas, la que conocíamos incluso antes de haber estado y a la que venimos contra tu voluntad, por voluntad nuestra.

Si estuvieses aquí te diría que hemos cumplido lo mejor posible las tareas que nos encomendaste. Tal vez sea esta una forma de rendirte cuentas y de no olvidar como te escribí en otra ocasión, la luz que en todos prendiste.
Si estuvieses aquí compañero, hoy no hubiésemos venido a turbar tu descanso, sino como dije antes a festejar que nos conocemos. 

Si estuvieses aquí, si estuvieses...

viernes, 12 de agosto de 2011

Aprendiendo a Bryce


Leer a Bryce Echenique a la luz de varias velas sin escuchar un solo ruido en la casa. Maravillarse de quien sabe juntar frases como nadie y tratar de aprender de su arquitectura única para aprender a escribir, que eso podría ser, pero ¿cómo ser capaz de acercarme a la invisible sensación que uno alcanza al leerlo? Difícil, pero se intenta. Pido otra vida para seguir aprendiendo a escribir y ser maldecido.