sábado, 24 de septiembre de 2011

Cenicienta se casa




Cuando las agujas del reloj se repliegan amenazantes sobre la medianoche, Cenicienta marchita para su corazón y lo recoge en la palma de su mano antes de lanzarlo a un mar arcaico de convenciones y reglas. Antes de regalarlo a la nada y la ceniza. A la cola de Cortefiel y los espacios publicitarios de la tele. Antes de malvender su piel por el anillo de boda. Antes de que el ruido del camión de la basura le saque de su sueño de princesa prostituida por un folleto de Hipercor. Antes de antes. Antes.


Y después, no mucho después, quizá bebiendo a escondidas del mueble bar, bajará su telón de proletaria del enganche y será apartada en la caja del Belén de Navidad y las cosas desechables.


... en el lugar desafilado de las mareas muertas, los sueños machacados y las palabras más afiladas. Ese lugar del olvido más absoluto, impermeable incluso al diccionario del desprecio.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Consejos (malditos) para cruzar el Estrecho de Gibraltar

"Engañar, seducir, ponerme guapo para tí..."
Vetusta Morla. Un día en el mundo.

La noche en los bares tiene un latido distinto al resto de la ciudad, bulle, se festeja, alborota entre los borrachos, brama entre las voces ebrias que están a las puertas de los bares fumando, hablando de fútbol, mujeres atractivas o los astros celestes. ¡Menudo carnaval! Algunos se maquillan, hablan vistiéndose de quienes no son, creyendo que con eso salvarán la distancia de Estrecho de Gibraltar a los labios de la mujer a la que atruenan en el tímpano con salivillas y vocablos, acuciados por sus cositas de hombre que cuelgan, algunos en mísera patera, otros en yates, que en esto como en otras cosas hay clases, todo depende de las virtudes y capacidades de cada cual. 

Ahora que la ley antitabaco deja percibir los aromas de quienes te rodean, el señor Grenouille se da un festín con maquillajes, pies, suavizantes de la ropa, sudores severos, perfumes, suciedades y gorilas maleducados de puertas que siempre huelen a cuero, aunque vistan de seda. Así que permítanme un consejo gratis lector maldito: Cuide su higiene personal antes de pedir a la mujerbarquero que le ayude a cruzar el infranqueable Estrecho de Gibraltar. Grenouille somos todos.