jueves, 19 de enero de 2012

Un cigarrillo hoy como si fuese el primero




Hace sol, pero hace frío, es invierno. Se puede contemplar el sol y un hermoso cielo azul con girones de nube blanco algodón. He salido a la calle y me he parado en una puerta cualquiera de la ciudad a fumar un cigarrillo. Yo no fumo, pero hoy me apetecía, y al detenerme a contemplar el sol lamiendo un edificio con las manos enfriándose mientras fumaba, me acordé de los tiempos del instituto, sin más preocupaciones que apurar el humo y alguna chuleta. Aquellos primeros cigarrillos imaginándonos un poco más mayores; creyéndonos seres invulnerables a la nicotina y todas esas sustancias, al humo recorriendo nuestros pulmones. El tabaco en nuestra adolescencia tiene toda una mitología.

En "Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero", el protagonista se enamoraba de una chica de su clase que afirmaba que con cada cigarrillo perdía siete minutos de vida y fumaba porque repudiaba su vida y quería terminar pronto con ella, aunque fuera de mentira. Hoy me acordé de esos siete minutos que he tirado a la basura, o al vertedero de "Momo", mientras contemplaba la belleza de la vida en toda su magnitud. En una magnitud que me hacía sentir pequeño, pero no frágil, y afortunado de poder vivir y saber disfrutar de esta instantánea de mi ciudad, que nadie más se habrá parado a observar.

Con el humo alrededor de mi haciendo requiebros imposibles; esta costumbre no olvidada pero si rezagada en mi memoria, me ha traído imágenes de "Mi viejo barrio", del de la canción de La Unión, (grandioso saxo) y del de verdad, el de mi adolescencia, en el que hace muchos años que no vivo y que ha cambiado hasta hacerse irreconocible. En aquellos tiempos de la reconversión industrial haciendo estragos. Es curioso lo que uno puede recordar a veces, mi barrio era un sitio mágico y donde la mayor parte de la gente vivía razonablemente bien, sin embargo lo que más recuerdo ahora son a aquellos niños perdidos que no encontraban empleo y se ponían en fila en el puerto, para intentar ser elegidos por un capataz irascible que no conocía el comodín de la llamada, donde los parados habitaban perpetuamente los bares con un chato de tinto, los yonquis se pinchaban (a veces a la vista de todos, porque podía más el mono), los punkies esnifaban cola, algunas casadas recibían su ración de ostias en la intimidad de su casa y se quedaban en la cama durante días y nosotros que éramos abandonados por la niñez, decidíamos esconder todos los balones para perseguir chicas que nunca nos miraban, mientras nos explotábamos el acné y aprendíamos a fumar. 

A mi el acné me dejó algunas marcas en la cara y la adolescencia en el alma.

Posdata: He estado pensando en si hacer de esta dos entradas, una sobre el primer cigarrillo y otra sobre mi viejo barrio, puesto que aquel lugar podría darme para una buena entrada, pero como no sé si encontraría tiempo para hacerlo he dejado esto tal cual lo he parido. Si en algún momento saco la motivación daré cuenta de ello. Espero como siempre sepan disfrutarlo.

16 comentarios:

  1. Muy bueno Rober, yo vivo en el mismo barrio y en el mismo edificio de siempre, estuve fuera unos 10 años (horribles es poco decir) y no me voy más.
    Mäda

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    1. yo durante mucho tiempo había querido volver a mi barrio. Abandoné aquella pretensión cuando descubrí que apenas quedaba nada en el alma de aquella ciudad que aún fuera mío.

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  2. Me ha tradio recurdos de cigarrillos e instituto, momentos mágicoa alrededor del humo, para el que no existía el frio...
    Eso sí, ahora prefiero vivir si ello.

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    1. El tabaco no es bueno, está claro, pero que no nos quiten los momentos vividos.

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  3. Disfrutado y... debo confesar, ke a mi de vez en cuando también me gusta perder esos minutitos :)

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    1. Somos malos con nuestro cuerpo, está claro, ja ja.

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  4. ¡Cuántas cosas en tan pocas palabras!

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  5. Nos hacemos mayores y la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor crece y crece.
    Dark

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    1. Por eso me debió asaltar hoy todo esto.Y usted sabe bien de que hablo.

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  6. Ke recuerdos y k memoria tienes acordarte d la peli de momo

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    1. La peli estaba basada en un libro del mismo nombre, pero me alegra saber que alguien entendió a qué me refería.

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  7. momentos vividos que nos traen buenos recuerdos o menos buenos.. pero se quedan en eso en recuerdos, en pasado...

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  8. Se quedan en eso porque eso son. Sólo recuerdos. Aunque a veces sirvan para escribir. Hay mucho escrito sobre los recuerdos.

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  9. Maldita nostalgia, lo peor es cuando te pones en los lugares donde te ponías antes, cierras los ojos y por un segundo pasa la gente que entonces pasaba... yo hay lugares que me cuesta pisar, los que me recuerdan a mis amigos de la infancia, a mi primera novia... a veces me pregunto qué será de ellos.

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