miércoles, 1 de febrero de 2012

Los límites (o de cómo fue Wendy quien vino a buscó a Peter Pan)

Sólo energúmenos tienen límites y certezas claras. Aborrezco las certezas porque conducen al desastre. El cero es un extraño límite que yo siempre he pensado absoluto, (aunque esperando que ello no me convirtiera en un energúmeno). Madre sostenía la extraña teoría de que podía estar en el 10. Particularmente con el 5 me conformaba la mayoría de las veces, -la diferencia sutil entre la vida y la muerte-. Curiosa la cuestión de percepciones sobre los límites.

Con esta ola de frío polar aquella frase de que a CERO grados no hace ni frío ni calor me parece que no tiene ningún sentido si es que alguna vez lo tuvo, porque no puedo sacar las manos de los bolsillos cuando camino por la calle sino es para que se me queden ateridas como a un combatiente de Stalingrado, aunque los pingüinos tengan mucho calor a esa temperatura. Con este frío debería tener las ventanas de casa bien cerradas, pero la de mi dormitorio siempre queda abierta por si Wendy decide venir a visitarme cualquier noche, "esta esperanza es irrevocable", aunque no haya luz en la habitación (duermo con la luz apagada). Así el límite estricto de cerrar la ventana para no enfermar de pulmonía debido a este frío con cuchillas, se diluye en esta espera que no termina nunca y es igual a la distancia entre sus labios y mi boca, a las secuencias, los pasos, las palabras, los anhelos, las caricias, el deslumbrarse mutuo, las partes que arman un todo. Tan cerca y tan lejos, tan jóvenes y tan viejos.


He tratado de recordar la trama del libro de J.M.Barrie, que leí hace 7 u 8 años, pero tengo la memoria de su protagonista, Peter Pan, y me conformo con hacer una reescripción con mis anhelos esta noche atlántica -como muchas últimamente-.

Wendy y Peter, Peter y Wendy binomio cósmico que una vez unido saltará por la ventana y volará hasta encontrarse en su isla, en su refugio de pies juntos que recorrerán otras vez los senderos y se mancharán del mismo polvo. Al revés del cuento es ella la que ha venido a buscarlo volando desde una ventana que también permanece siempre abierta, (sea o no invierno); aunque ellos ya no sean niños, porque cedieron a la maldición y crecieron. Peter está dormido, Wendy lo busca desde la ventana atisbando con su mirada en la oscuridad impenetrable, mientras su sombra le acaricia el pelo despertándole.
- ¿Eres tú Wendy?
- Si pequeño -le dice ella cálidamente aún quieta en la ventana-  - ¿Me dejas entrar?
- Claro cielo...

Ambos en la ventana, Wendy ha agarrado su mano para ayudarle a subir y ya no se sueltan, al fin están lo suficientemente cerca para olerse las almas y eso es como un disparo a sus cerebros. Se reponen de la impresión, Peter inspira profundo, - ¿sabremos volver a Nunca Jamás? -pregunta ella mirando hacia la noche glaciar-.
- Recuerda que es fácil -dice él dulcemente, mientras Wendy con los ojos ampliados de la emoción como dos lunas llenas, no dice palabra-.
- La segunda estrella a la derecha -prosigue Peter quedándose callado un momento-.  - Y después todo recto hasta el amanecer. No tiene pérdida cielo.
Wendy echa polvo de hadas sobre ambos, (ingrediente esencial para acongojar al cielo antes de precipitarse al vacío). Un pequeño salto y la ventana que dejan abierta se va haciendo pequeña mientras vuelan cogidos de la mano hasta el amanecer, siempre hasta el amanecer.


16 comentarios:

  1. Lo bueno de los cuentos es que uno puede releerlos, resignificarlos y reinventarlos, también. Así es que puede Wendy asaltar la ventana, y puede terminar con la helada de una noche, con un mágico polvo de hadas que lleva en su bolsillo, y en la parte superior de sus pestañas...Puede Ella trastocar los límites del cuento, darlos vuelta, hacerlos girar hasta hacer que, dos paralelas que vuelan separadas, se unan en las alas...
    Una ventana que jamás cierra. Una distancia que sólo se acorta de a sorbos pequeños. Una utopía que sirve para caminar...hasta que lleguen los "Agostos"

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    1. Esta es mi particular versión de esta increíble novela que la Disney se encargó de estropear.
      Wendy, y por definición cualquier persona que se lo proponga y pelee puede transformar el mundo y abrir miles de ventanas de seres anónimos hacia la utopía y la esperanza.
      Que no nos falte ese polvo de hadas para volar.

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    2. Todo aquel que decide ser un "Niño Eterno" nunca deja vacía su bolsita colmada de polvo de hadas. El volar es una condición para permanecer dentro del juego. Yo soy de las que levantan la bandera de ese juego, que no siempre es divertido, no siempre agrada, pero de eso se trata jugar, también. Y en cuanto a las certezas de las que hablás al comienzo de tu relato, no conozco ni un pizca de ellas, o las ignoro, las esquivo, les doy vuelta mi cara. Siempre desconfié de ellas, y más aún de las personas que dicen tenerlas.
      Ando entre Verborragias y Silencios, entre andariveles, (entre paréntesis) y entre signos de interrogación. Será por eso que el juego es mi trinchera, allí vuelo, peleo, lucho, río, sangro...mientras juego!
      Ahora me despido que el viento me empuja a volar hacia otras ventanas...

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    3. Alguien dijo que su única patria es su infancia. En lo que me concierne tengo más repartidos los sitios que puedo considerar como patrias. Patria llamo a mi familia, a los lugares en los que me siento como en casa, a los besos, a lo que me ofrecen sin reservas y de corazón...

      Las certezas de la Iglesia y el dinero provocan guerras devastadoras o son el basamento de dictaduras repugnantes. A decir de Durruti "llevo un mundo nuevo en mi corazón" que se esparce cuando escribo aquí, me reivindico por las calles o amo (apasionadamente, de qué manera se puede amar sino).

      Me gustan esos lugares en los que andas que se me hacen (patrias) comunes. Qué no dejes de jugar, que tengas buenos vientos y sepas encontrar la ventana apropiada...

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  2. Interesante reedición de la historia de Peter Pan. Creo que tiene más probabilidades de resultar más interesante que la de siempre.
    En cuanto a las certezas, creo que tienes razón, pero ojalá no nos hicieran sentir tan seguros. Cómo nos engañan; hacernos sentir ciertos es lo que nos lleva hacia el desastre. Al menos, en mi caso.

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    1. Me he esforzado para que resulte más interesante que la genial escrita por Barrie. Pero no creo haberle superado. Al menos esta tendría más sexo, eso si.
      Hay una canción de Jorge Drexler que dice "el mundo está como está por causa de las certezas". La religión y la política están plagadas de ellas. Creo que con eso está dicho todo.

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  3. Abrígate amigo, que se nos van a congelar hasta las ideas.
    Un saludo.

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    1. Espero que las ideas, al menos las pocas buenas que tenemos, salgan intactas de este lance. XD

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  4. ¡Cierre usted su ventana, pardiez! Sus ideas, aunque frescas, han de mantenerse en óptimas condiciones de temperatura para dar continuidad a su blog. Además, dudo que Wendy, con estas gélidas temperaturas, se eche a volar (pobrecita).

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  5. Hace tiempo escribí algo que se llamaba "El asesinato de Peter Pan." Creo que ese cuento nos dio a todos falsas esperanzas. Un saludo.

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    1. Falsas esperanzas, si. Como cada vez que leo una novela que enseña un mundo mejor.

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  6. No me gusta mucho ese "complejo" de peter pan que tienen algun@s aunque supongo que a veces esta bien volar o dejar que alguien te ayude a volar.... Aunque si me gusta la reinvencion que has hecho del cuento.

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    1. también hay gente con complejo de Garfio y de niño pérdido. Qué le vamos a hacer. Me quedo con que parece que os gusta mi versión de la novela.

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  7. Estos retornos a la infancia en busca de los anhelos y la felicidad perdida signo evidente de como hemos perdido esa batalla y nos hemos enrolado en el lado salvaje el ejército de esclavos d las hipotecas,pagos de luz, seguro, ipad....
    Triste evidencia pero cierto el paso del tiempo y la perdida de la inocencia es inevitable
    Ya lo cantaba sabina:que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver

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    1. Si fuese el facebook le daría a me gusta. Hemos cedido a la traición de crecer y hacernos adultos y entrar en ese engranaje de las responsabilidades. Pero que conste que a pesar de esta entrada no estaba reivindicando mi infancia.

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