Prólogo
Había sido mi primera intención al escribir esta entrada hacer un escueto recorrido por la batalla del Ebro para demostrar la ineptitud de Francisco Franco como estratega, no por una necesidad de vilipendiar la imagen de un genocida -sus acciones pasadas ya lo hacen-, sino para derribar un dogma falso: Franco no fue un militar brillante. Será el apoyo militar y económico de otras naciones lo que permitirá ganar, teniendo enfrente a un Gobierno, que aunque legítimo, se encontró aislado internacionalmente.Finalmente al desarrollar la escritura de esta entrada me he ido dando cuenta de que la mayoría de mis ciudadanos desconoce su historia y por supuesto esta parte y he ido haciendo el texto más amplio. Así pues demostraré que Franco fue un militar mediocre y mostraré un relato lo más objetivo posible de la batalla del Ebro y que aporta elementos fundamentales para el dogma que voy a rebatir.
He elegido esta batalla porque es la mayor de la Guerra Civil y de todas cuantas se han librado en nuestro país, tanto por los medios materiales empleados, como por los humanos. Así como por ser muy clarificadora de la capacidad militar de Francisco Franco.
Para hacer más fácil la lectura de toda esta información he cortado el texto en varias partes de la que aquí tienen la primera.
Vicente Rojo Lluch
El día de Santiago Apóstol de 1938 (25 de julio), la República Española iba a lanzar su penúltima ofensiva militar, que se iba a conocer con el nombre de "batalla del Ebro".
El cerebro de la operación no era otro que Vicente Rojo, Jefe del Estado Mayor Republicano, que alcanzaría ese puesto después de haberse destacado en las batallas defensivas alrededor de Madrid, (uno de sus méritos para su ascenso a General) y que había diseñado todas las ofensivas de la República desde entonces, de tal manera era su genio que la República siempre gozó de la iniciativa estratégica, (aunque no de los medios para explotarla) desde que se agotaron las ofensivas de las tropas sublevadas ante Madrid tras la batalla de Guadalajara en marzo de 1937, (tras seis meses de infructuosos esfuerzos para tomar la ciudad) y con la salvedad de la campaña en la cornisa cantábrica donde las tropas republicanas separadas del resto de su territorio apenas podían oponer resistencia ante un enemigo que les superaban en artillería, tanques, hombres, navíos y aviación.
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| Vicente Rojo durante la Guerra Civil Española |
Uno de los dogmas fundamentales de la mitología franquista fue ensalzar a Franco como un brillante estratega. Nada más lejos. Siguiendo la biblia de los estrategas que es Clausewitz, el gozar de la iniciativa en una guerra es siempre una ventaja fundamental y Rojo siempre fue quién llevó la iniciativa estratégica frente a Franco desde marzo de 1937.
El Ejército sublevado había gozado en el primer compás de la guerra de la ventaja que le daba el Ejército de Marruecos, brutal y sanguinario, -pero el mejor entrenado del país- y los mercenarios marroquíes, todos ellos traídos a la Península por la aviación alemana e italiana. Una vez que la República puede construir un Ejército y agotado el empuje de los fascistas frente a Madrid, donde los leales pudieron igualar por primera vez la superioridad material y tecnológica de sus oponentes, (sobre todo en aviones), los militares rebeldes se iban a limitar a responder a las ofensivas de la República y no a montar las suyas (Brunete, Belchite, Teruel, Ebro y Peñarroya, siempre con la salvedad de la bolsa norte).
El segundo dogma que debe ser aclarado es que dado que la Guerra Civil Española tiene una concepción de guerra total donde se necesitan una llegada continua y puntual de suministros, todos los medios humanos, materiales, tecnológicos y una retaguardia que oriente todos sus esfuerzos para alimentar los frentes y la moral de guerra, al Gobierno, abandonado por la política de no intervención de las democracias y superada por la ayuda militar alemana e italiana a los golpistas, no le quedó otro remedio que ir retrocediendo, si bien pudo resistir casi tres años gracias a la planificación estratégico-militar de Vicente Rojo, el más notable oficial español del Siglo XX.
A diferencia de la mayoría de sus compañeros de armas, Vicente Rojo no se había formado en la primitiva Guerra de Marruecos, sino que lo había hecho estudiando las nuevas formas de guerra (empleo de tanques y aviación) e incluso había bebido del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza. Por tanto era un oficial libre de la mentalidad mesiánica y atávica en su peor sentido que tenía gran parte de la oficialidad española. Lo que le hacía estar "un paso por delante" para desarrollar una guerra más acorde con los tiempos, como así demostraría durante la Guerra Civil.
La situación estratégica antes de la batalla
No pretendo hacer un tratado de guerra ni describir con todo lujo de detalles el desarrollo de "la Batalla del Ebro", puesto que hay una amplia bibliografía que puede ser consultada. Esta exposición de la situación estratégica es necesaria para comprender cómo llegan los bandos al envite del Ebro.
El 21 de octubre de 1937 cae Gijón, el último núcleo de resistencia gubernamental en la cornisa cantábrica. El Ejército sublevado que se había empleado en esa campaña queda ahora libre (180 batallones un cuarto de ellos italianos) y se empieza a desplazar hacia las inmediaciones de Madrid para dar el último golpe, ante esa amenaza Rojo necesita frenar la "avalancha" sobre la capital. Planea creación de un Ejército de reserva para desarrollar amplias operaciones (Ejército de Maniobra) y dado que con el aislamiento al que es sometido el Gobierno internacionalmente es imposible abastecer y crear ese Ejército, diseña la modesta ofensiva de Teruel. (Aunque el objetivo deseado de contar con ese Ejército de Maniobra hubiese sido una gran ofensiva a través de la provincia de Badajoz para cortar en dos el territorio rebelde y tomar Andalucía, una vez separada de territorio fascista).
En un frente relativamente desguarnecido, Teruel parecía la víctima propicia para las necesidades del Gobierno. Formaba una especie de larga y estrecha península que se internaba en territorio gubernamental, en un frente secundario y relativamente tranquilo, además el ser capital de provincia le daba más importancia de cara a la propaganda, puesto que nunca se había recuperado ninguna y el elemento de la moral jugaba una baza importante. Se eligió diciembre por el mal tiempo para atenuar la ventaja perenne de la aviación sublevada tanto numérica como tecnológicamente.
Dado que Franco era un militar primario, muy simple, formado en la "primitiva" guerra de Marruecos, no podía concebir la mínima cesión de territorio al enemigo y respondió al ataque movilizando el grueso de las tropas (que tenía alrededor de Madrid), desmontando todo el despliegue preparado durante semanas, en lugar de contener el ataque en Teruel con no demasiado esfuerzo y continuar con sus planes que podría haber desarrollado con relativa facilidad con las reservas gubernamentales empeñadas en un objetivo secundario. Esto causó profundo malestar en el alto mando hispano-italo-alemán. Si bien Franco tenía una motivación política y su estrategia era la de una guerra de aniquilación (purificación de la Patria) y desviarse a aquel frente, servía a ese objetivo, al desplazar su Ejército a aquel teatro de operaciones superior en todo al adversario le permitiría la posterior conquista de Aragón y la llegada al Mediterráneo. Si bien las presiones de alemanes e italianos a los que cada vez les pasaba mayor factura económica y política una guerra que pensaron se ganaría rápidamente fueron importantes
Por tanto los planes de Rojo sobre el papel funcionaron a la perfección puesto que Franco mordió el anzuelo y demostró una supina ignorancia en todo lo relacionado con la estrategia (no había tenido ocasión de estudiarla ni practicarla en ningún momento cuando realizaba su fulgurante carrera). Rojo procuraba desenvolverse en el marco de la más pura ortodoxia, tratando de compensar con su acertada conducción de la guerra la aplastante superioridad de medios del adversario. En definitiva, Rojo parecía asumir resueltamente esta máxima del mariscal Montgomery: "Hay que obligar al enemigo a bailar al son que se le toque". Franco se pasó la guerra bailando al son que tocaba Rojo.
Teruel fue tomada por los leales el 8 de enero de 1938, entre temperaturas que rondaban los 20 grados bajo cero, sin embargo la superioridad material y tecnológica iba a marcar sentencia de nuevo y esta vez dando un golpe letal al Gobierno. El despliegue que los fascistas no hicieron en Madrid lo hicieron en Aragón como ya se ha explicado y un sector de frente de unos 300 kilómetros entre los Pirineos y los Montes Universales se vino abajo como un castillo de naipes. Teruel fue recuperada y el territorio republicano iba a quedar partido en dos cuando el 15 de abril de 1938 los franquistas toman Vinaroz en el Mediterráneo, con lo cual el área republicana quedaba reducida a la denominada zona centro (aproximadamente Andalucía oriental, Murcia, la mayor parte de Castilla la Mancha y centro-sur de Valencia) y la zona de Cataluña (comprendida en las riberas izquierdas de los ríos Ebro y Segre).
El 21 de octubre de 1937 cae Gijón, el último núcleo de resistencia gubernamental en la cornisa cantábrica. El Ejército sublevado que se había empleado en esa campaña queda ahora libre (180 batallones un cuarto de ellos italianos) y se empieza a desplazar hacia las inmediaciones de Madrid para dar el último golpe, ante esa amenaza Rojo necesita frenar la "avalancha" sobre la capital. Planea creación de un Ejército de reserva para desarrollar amplias operaciones (Ejército de Maniobra) y dado que con el aislamiento al que es sometido el Gobierno internacionalmente es imposible abastecer y crear ese Ejército, diseña la modesta ofensiva de Teruel. (Aunque el objetivo deseado de contar con ese Ejército de Maniobra hubiese sido una gran ofensiva a través de la provincia de Badajoz para cortar en dos el territorio rebelde y tomar Andalucía, una vez separada de territorio fascista).
La Batalla de Teruel
En un frente relativamente desguarnecido, Teruel parecía la víctima propicia para las necesidades del Gobierno. Formaba una especie de larga y estrecha península que se internaba en territorio gubernamental, en un frente secundario y relativamente tranquilo, además el ser capital de provincia le daba más importancia de cara a la propaganda, puesto que nunca se había recuperado ninguna y el elemento de la moral jugaba una baza importante. Se eligió diciembre por el mal tiempo para atenuar la ventaja perenne de la aviación sublevada tanto numérica como tecnológicamente.
Dado que Franco era un militar primario, muy simple, formado en la "primitiva" guerra de Marruecos, no podía concebir la mínima cesión de territorio al enemigo y respondió al ataque movilizando el grueso de las tropas (que tenía alrededor de Madrid), desmontando todo el despliegue preparado durante semanas, en lugar de contener el ataque en Teruel con no demasiado esfuerzo y continuar con sus planes que podría haber desarrollado con relativa facilidad con las reservas gubernamentales empeñadas en un objetivo secundario. Esto causó profundo malestar en el alto mando hispano-italo-alemán. Si bien Franco tenía una motivación política y su estrategia era la de una guerra de aniquilación (purificación de la Patria) y desviarse a aquel frente, servía a ese objetivo, al desplazar su Ejército a aquel teatro de operaciones superior en todo al adversario le permitiría la posterior conquista de Aragón y la llegada al Mediterráneo. Si bien las presiones de alemanes e italianos a los que cada vez les pasaba mayor factura económica y política una guerra que pensaron se ganaría rápidamente fueron importantes
Por tanto los planes de Rojo sobre el papel funcionaron a la perfección puesto que Franco mordió el anzuelo y demostró una supina ignorancia en todo lo relacionado con la estrategia (no había tenido ocasión de estudiarla ni practicarla en ningún momento cuando realizaba su fulgurante carrera). Rojo procuraba desenvolverse en el marco de la más pura ortodoxia, tratando de compensar con su acertada conducción de la guerra la aplastante superioridad de medios del adversario. En definitiva, Rojo parecía asumir resueltamente esta máxima del mariscal Montgomery: "Hay que obligar al enemigo a bailar al son que se le toque". Franco se pasó la guerra bailando al son que tocaba Rojo.
Teruel fue tomada por los leales el 8 de enero de 1938, entre temperaturas que rondaban los 20 grados bajo cero, sin embargo la superioridad material y tecnológica iba a marcar sentencia de nuevo y esta vez dando un golpe letal al Gobierno. El despliegue que los fascistas no hicieron en Madrid lo hicieron en Aragón como ya se ha explicado y un sector de frente de unos 300 kilómetros entre los Pirineos y los Montes Universales se vino abajo como un castillo de naipes. Teruel fue recuperada y el territorio republicano iba a quedar partido en dos cuando el 15 de abril de 1938 los franquistas toman Vinaroz en el Mediterráneo, con lo cual el área republicana quedaba reducida a la denominada zona centro (aproximadamente Andalucía oriental, Murcia, la mayor parte de Castilla la Mancha y centro-sur de Valencia) y la zona de Cataluña (comprendida en las riberas izquierdas de los ríos Ebro y Segre).



Me gusta, y tengo ganas de más jeje.
ResponderEliminarUn saludo, y a ver para cuando la 2ª parte.
Saludos.
Gracias crack. Creo que de momento no va a poder ser, pero llegará.
EliminarUn abrazo.