jueves, 22 de noviembre de 2012

Los viejos siempre son los que se cuelan en las colas del autobús



Los viejos que llegan últimos a la cola de la parada del autobús urbano de una ciudad de provincias son los primeros en querer montar. 

Dios lo quiere así y les da su bendición. 
Será blasfemia, 
pero Dios siempre bendice a los que se cuelan en las colas. 

Este gesto mezquino de los viejos me duele y hace aflorar desde lo profundo de mi alma el recuerdo de los viejos cuando eran jóvenes y se colaron en las colas a millones de jóvenes como ellos fusilados, cuando no tenían arrugas pero si odio y correajes de falange.

Hay jóvenes de almas viejas corrompidas. 
Y personas que siempre han sido viejas y mezquinas.

 

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