martes, 20 de noviembre de 2012

Oscuro otoño de crisis

(Para Sara Yassín, que lo entenderá como nadie)

Es tiempo de otoño de sus hermosos e incontables tonos y colores que me dejan asombrado la mayor parte de las horas de esta estación, los días más oscuros del año nos recuerdan que estamos en la boca del lobo del solsticio de invierno.


Son días de movilizaciones y recortes, de niños que tiemblan y sangran con los golpes de los antidisturbios -aunque son ellos los que más disturbios provocan. Habría que llamarles disturbios a secas-. Mañana, hoy, ayer, anteayer, anteanteayer y anteanteanteayer... un ángel, dos, tres, cuatro... se lanzan al vacío desde las ventanas y los balcones de sus casas propulsados a la velocidad del sonido por la cicuta del desahucio (van 130 este año). Hieren como cristales rotos los titulares para nacional-católicos de los medios de intoxicación de este país de Dios centinela de occidente porque aprendí el dolor de la lucidez que implica entender contra la opinión generalizada que ni Franco ni ninguno de sus sucesores hasta Rajoy salvaron España, si no que la condenaron de julio de 1936 a este otoño con los días más oscuros que recuerdo. Las madres lanzan tuppers a las caras de cargas públicas que ordenan y disponen de nuestros impuestos contra nosotros y nos roban pensiones, sanidad, educación... -esas cosas que hacen que un país pueda ser democrático-. Sin el muro de Berlín ya no les sirve el estado del bienestar para silenciar la revolución social y lo reducen a escombros con el mazazo de la absoluta del PPSOE y el fuste de la oligarquía que ya estaba antes de Franco, se hizo más grande con el Generalísimo y aún más grande en esta Monarquía Parlamentaria. Recuerdo a padre lamentándose enfadado por las huelgas que costó la jornada de 40 horas y otras tantas cosas y como ahora todo se hace cenizas en tiempo récord. Las empresas vomitan parados den beneficios o no y nos señalan con sus feos dedos la senda alargada de Grecia que cruza de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de otoño, mientras los bancos de alimentos se vacían y Mercadona rocía la comida caducada del contenedor de veneno para que los más hambrientos mantengan la línea. 

La belleza del otoño se marchita y se pudre reflejada en el espejo de sí misma.

Y de fondo siempre las bombas nazisionistas borrando Palestina, hasta que ya no quede un solo Palestino...



Me duele el mundo y hoy sobre todos mis dolores duele Gaza como siempre...

9 comentarios:

  1. Este otoño durará muchos inviernos...

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  2. De lo mejor que has escrito!!

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  3. "Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".
    Me acordé de las palabras de Salvador Allende, es lo primero que me vino a la cabeza, no se puede perder la esperanza.

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    1. No la pierdo, ya hay un rumor de palmas de millones que vamos a cambiar la cara del mundo.

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  4. Y sin embargo solo me queda esperar la primavera, y confiar en ese despertar, en especial de la especie humana, aunque cada vez menos especie y menos humana
    Miguelito dávila

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    1. Llegará la primavera y florecerá un nuevo y hermoso mundo. Esta esperanza es irrevocable.
      Un abrazo crack.

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  5. Han conseguido enfrentarnos a unos con otros, parados contra empleados; funcionarios contra empleados de la privada; jubilados contra población activa... Y, mientras, ellos frotándose las manos de puro goce. Así de insolidarios somos y así nos va.

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    1. Siempre les funciona "divide y vencerás". Es tremendo cuando estoy recogiendo firmas de la PAH para que se vote la dación en pago en el parlamento y hay gente que no firma, en cierta manera son culpables de los suicidios que se producen por insolidarios o porque no están de acuerdo en que se modifique esa ley.

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