sábado, 18 de febrero de 2012

A veces pasa


(Para Rufino)

A veces me alcanza el desánimo,
es inevitable.

A veces los días grises rugen como el mercurio,
se arrastran lodazales entre mis piernas
y caigo en el desconsuelo.
Son esos días marchitos
de hojas secas sobre la almohada cuando me acuesto
los que me hacen temer al hombre.

Pero a veces,
a pesar de que haya días en que no se vea el sol
las formas hinchadas de enfado
de coliflor
podrido
de las nubes
se hacen bellas y embelesan.

Siempre,
cuando más oscuro está todo
saco belleza del drama para rescatarme
y enamorarme otra vez de la vida.

A veces cuando el partido tiene peor cara
alguien te invita a beber
y a brindar
y te recuerda que está ahí para
ABRAZARTE EL ALMA.

A veces pasa.

Y es en esas ocasiones
cuando alguien sacará del bolsillo
después del trago del brindis una poesía que ha escrito,
y nos la leerá
para recordarnos que no estamos solos
y regalarnos un pedacito de su ser.

Pocas veces me siento tan cerca
del (horrible, inmoral, mezquino)
género humano

Pocas veces

Ayer fue una de esas:

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QUÉ ESCONDÉIS
              
              En el “ardor guerrero” no puede haber poesía
ser “el novio de la muerte” es una necedad
la bandera es un trapo a un palo atado
“viva la muerte,”es un vómito de raposas y chacales

¿Qué escondéis…, Qué…?

No sólo queréis amasar fortunas
no sólo queréis dominar al hombre
el prestigio y el poder son vuestros dioses
las medallas que ostentáis, están manchadas de sangre

Si tuvierais valor,
si tuvierais valor, abriríais vuestras mentes
pondríais vuestros pechos desnudos al sol
os tiraríais vestidos al fondo del mar
y dejaríais al coral que os funda las sienes.

Si tuvierais valor,
conoceríais la belleza de la vida
si tuvierais valor,
conoceríais la armonía del océano
si tuvierais valor,
conoceríais el verbo compartir.

Pero no,
No tenéis valor.

Optasteis
por vivir de las migajas del banquero
por defender con las armas los poderes
por ser guardianes de las clases que dominan
por imponer las miserias con la muerte.

No, no tenéis valor
Vuestras mentes son el nido de las ratas
las barrigas el cobijo de las hienas
escondéis en el pecho mil serpientes
Y se os convirtieron los brazos en caimanes
……………………………………………….

Nos obligasteis a caminar entre zarzas
Nos robasteis el pan, el vino, la casa
Nos encerrareis en vuestras malditas cloacas
Pero allí
No olvidéis
Desde allí
              Seguiremos pensando.

(Rufino Hernández)

martes, 14 de febrero de 2012

Bota, rebota y en tu culo explota

(He tenido un democrático debate conmigo mismo sobre cómo titular esta entrada antes de publicarla, una era evidentemente la vencedora y la otra candidata era la hermosa frase de una vieja peli que nos advertía "que no nos quiten la sonrisa". Dado que el título vencedor hace más risión y por tanto vende más ejemplares se ha quedado para la posteridad. Ustedes juzguen y opinen en los comentarios que para eso están o callen para siempre).

En la ciudad de Dios nieva como si lloviese y llueve como si nevara. Así está siendo el día. Y todo ello acompañado por un gélido soplo siberiano que le deja a uno tiritando yendo a sus quehaceres. En este estado llegué a casa a comer y esto fue lo que me encontré:

No había prestado mucha atención estos días a las noticias, tan sólo a lo de los juicios de Garzón por el autorretrato de nuestra justicia y país; y la injusticia que queda, por consiguiente (se huele) de que no se haya investigado en el anterior siglo ni se vaya a investigar en este el genocidio franquista. (A veces se me hace un nudo en el estómago con los miles de cadáveres que siguen tirados en fosas). Vaya por delante que Garzón no es, santo de mi devoción, pero resulta y les pongo en antecedentes por si andaban tan despistados como yo, que a nuestro crack Contador, ciclista de élite y ganador de muchas cosas y entre ellas varios Tours de Francia lo han condenado por dopaje. En el Canal Plus francés que todavía emite el genial guiñol han hecho un chiste a resultas del cual el ruedo ibérico ha ardido de indignación porque distintos deportistas españoles, entre ellos Rafael Nadal firmaban un supuesto documento de apoyo con una jeringuilla. A mi particularmente me hizo gracia, y es que con las estrecheces económicas qué quieren que les diga, sólo me queda la risa. He de admitir que siempre me gustó el guiñol, porque estoy convencido que era la única manera de escuchar a los políticos las cosas que verdaderamente pensaban (No voy a entrar a valorar lo de Contador porque desconozco si está bien o mal juzgado o si su castigo ha sido excesivo como por ahí se afirma).


Cuando llegué este mediodía a mi casa para comer ya estaba empezado el telediario de la Uno. Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España recibía a nuestros campeones de la Copa Davis y decía a cuenta de la polémica con los guiñoles de la frans, que éramos campeones del mundo de Rolangarrós y que si los franceses se habían reído de nuestros deportistas por yonquis o presuntos yonquis no había que hacerles el menor caso y más concretamente "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio". 
Bueno, vale, pero quiero comentar dos cosas que se me ocurrieron mientras veía la noticia y haciendo memoria con la polémica habida:
- Una (que son varias). Lo del guiñol (francés) es puramente humor e ironía. Ya sé que con la crisis os dan pocas ganas de reir, pero así había que entenderlo. Cuando humillamos a los "putos sudacas" o insultamos a los "moromierda" no encuentro la humorada. Es decir que no creo que estemos para dar lecciones patrioteras de nada y que no sé a qué llorar tanto con una cosa de reir. Pero bueno...
- Y dos (que son varias también). Siempre se relacionaba a España con el cachondeo y a Francia con el aburrimiento ¿Se han cambiado las tornas?¿O es que como siempre los tópicos son sólo eso? Rajoy, y esto es meramente anecdótico, me parece un funcionario aburrido que por las tardes después de haber dejado su puesto detrás de una mesa compulsando formularios, pasea con su mujer del brazo o mira la tele como una estatua sonriendo un poco (tampoco hay que exagerar) con los chistes del hormiguero. Pero nunca jamás y bajo ningún concepto hace nada divertido. Me lo pareció hoy otra vez, aunque luego igual el tío es el desmadre padre (vaya usted a saber). Y para qué vamos a negarlo, el guiñol de Rajoy superaba al original cuanto menos en risas, sobre todo cuando le robaba los puros a Aznar. 


Si en España aún tuviésemos guiñol, en el de hoy habría salido Rajoy en la rueda de prensa de látex con los tenistas y habría dicho de la polémica con los franceses "bota, rebota y en tu culo explota". Y yo por supuesto me hubiese reído a carcajadas, no lo duden.

jueves, 9 de febrero de 2012

Mi pueblo (que son todos los pueblos) ¡VENCERÁ!

Refulgen brillantes cegadoras en la noche a la luz de las farolas las calles heladas, como la medalla ensangrentada del Nobel de la paz por las acciones que declara o las que no quiere frenar. Su hegemonía se termina, (comiendo arena de desierto al punto de crudo), como se terminó la de todos los imperios antes.


Cero grados, ni frío ni calor, ni calor ni frío, me digo mientras tirito y resbalo con prisa por las baldosas de la ciudad de Dios, sin tener zapatos con cuchillas apropiados para avanzar con mayor facilidad por esta improvisada pista de patinaje, que tumba a serios hombres de familia esclavizados a rígidos horarios siempre con prisa. La prisa, dichosa prisa. Cruzo casi sin mirar una calzada y casi me atropella un coche que frena con dudas y parece que no va a frenar, porque chirría y renquea para vencer la inercia de la propulsión encendida por el hielo.

Maldita prisa
no me das el tiempo necesario para esta entrada.
Que escribo en bocanadas pequeñas,
como las que me obliga el clima
al tomar aire que hiere
y seguir tozudamente respirando.
Hacia delante, siempre hacia delante.
(I can't stop this train)

Maldito mundo roto, "vísteme despacio que tengo prisa". El Nobel de la paz tiene Irán a tiro, pero hará escala en Siria. Despacito, despacito.

Entono serio, pero con "mi ternura para entonces. (La conoceis)" a Neruda, que sabe mucho de luchas, odas y esperanzas irrevocables:

Está mi corazón en esta lucha.
Mi pueblo vencerá. Todos los pueblos
vencerán, uno a uno,
Estos dolores
se exprimirán como pañuelos hasta
estrujar tantas lágrimas vertidas
en socavones del desierto, en tumbas,
en escalones del martirio humano.
Pero está cerca el tiempo victorioso.
Que sirva el odio para que no tiemblen
las manos del castigo
que la hora
llegue a su horario en el instante puro,
y el pueblo llene las calles vacías
con sus frescas y firmes dimensiones.
Aquí está mi ternura para entonces.
La conocéis. No tengo otra bandera.

(Del libro Canto General. Pablo Neruda)




miércoles, 1 de febrero de 2012

Los límites (o de cómo fue Wendy quien vino a buscó a Peter Pan)

Sólo energúmenos tienen límites y certezas claras. Aborrezco las certezas porque conducen al desastre. El cero es un extraño límite que yo siempre he pensado absoluto, (aunque esperando que ello no me convirtiera en un energúmeno). Madre sostenía la extraña teoría de que podía estar en el 10. Particularmente con el 5 me conformaba la mayoría de las veces, -la diferencia sutil entre la vida y la muerte-. Curiosa la cuestión de percepciones sobre los límites.

Con esta ola de frío polar aquella frase de que a CERO grados no hace ni frío ni calor me parece que no tiene ningún sentido si es que alguna vez lo tuvo, porque no puedo sacar las manos de los bolsillos cuando camino por la calle sino es para que se me queden ateridas como a un combatiente de Stalingrado, aunque los pingüinos tengan mucho calor a esa temperatura. Con este frío debería tener las ventanas de casa bien cerradas, pero la de mi dormitorio siempre queda abierta por si Wendy decide venir a visitarme cualquier noche, "esta esperanza es irrevocable", aunque no haya luz en la habitación (duermo con la luz apagada). Así el límite estricto de cerrar la ventana para no enfermar de pulmonía debido a este frío con cuchillas, se diluye en esta espera que no termina nunca y es igual a la distancia entre sus labios y mi boca, a las secuencias, los pasos, las palabras, los anhelos, las caricias, el deslumbrarse mutuo, las partes que arman un todo. Tan cerca y tan lejos, tan jóvenes y tan viejos.


He tratado de recordar la trama del libro de J.M.Barrie, que leí hace 7 u 8 años, pero tengo la memoria de su protagonista, Peter Pan, y me conformo con hacer una reescripción con mis anhelos esta noche atlántica -como muchas últimamente-.

Wendy y Peter, Peter y Wendy binomio cósmico que una vez unido saltará por la ventana y volará hasta encontrarse en su isla, en su refugio de pies juntos que recorrerán otras vez los senderos y se mancharán del mismo polvo. Al revés del cuento es ella la que ha venido a buscarlo volando desde una ventana que también permanece siempre abierta, (sea o no invierno); aunque ellos ya no sean niños, porque cedieron a la maldición y crecieron. Peter está dormido, Wendy lo busca desde la ventana atisbando con su mirada en la oscuridad impenetrable, mientras su sombra le acaricia el pelo despertándole.
- ¿Eres tú Wendy?
- Si pequeño -le dice ella cálidamente aún quieta en la ventana-  - ¿Me dejas entrar?
- Claro cielo...

Ambos en la ventana, Wendy ha agarrado su mano para ayudarle a subir y ya no se sueltan, al fin están lo suficientemente cerca para olerse las almas y eso es como un disparo a sus cerebros. Se reponen de la impresión, Peter inspira profundo, - ¿sabremos volver a Nunca Jamás? -pregunta ella mirando hacia la noche glaciar-.
- Recuerda que es fácil -dice él dulcemente, mientras Wendy con los ojos ampliados de la emoción como dos lunas llenas, no dice palabra-.
- La segunda estrella a la derecha -prosigue Peter quedándose callado un momento-.  - Y después todo recto hasta el amanecer. No tiene pérdida cielo.
Wendy echa polvo de hadas sobre ambos, (ingrediente esencial para acongojar al cielo antes de precipitarse al vacío). Un pequeño salto y la ventana que dejan abierta se va haciendo pequeña mientras vuelan cogidos de la mano hasta el amanecer, siempre hasta el amanecer.