jueves, 22 de noviembre de 2012

Los viejos siempre son los que se cuelan en las colas del autobús



Los viejos que llegan últimos a la cola de la parada del autobús urbano de una ciudad de provincias son los primeros en querer montar. 

Dios lo quiere así y les da su bendición. 
Será blasfemia, 
pero Dios siempre bendice a los que se cuelan en las colas. 

Este gesto mezquino de los viejos me duele y hace aflorar desde lo profundo de mi alma el recuerdo de los viejos cuando eran jóvenes y se colaron en las colas a millones de jóvenes como ellos fusilados, cuando no tenían arrugas pero si odio y correajes de falange.

Hay jóvenes de almas viejas corrompidas. 
Y personas que siempre han sido viejas y mezquinas.

 

martes, 20 de noviembre de 2012

Oscuro otoño de crisis

(Para Sara Yassín, que lo entenderá como nadie)

Es tiempo de otoño de sus hermosos e incontables tonos y colores que me dejan asombrado la mayor parte de las horas de esta estación, los días más oscuros del año nos recuerdan que estamos en la boca del lobo del solsticio de invierno.


Son días de movilizaciones y recortes, de niños que tiemblan y sangran con los golpes de los antidisturbios -aunque son ellos los que más disturbios provocan. Habría que llamarles disturbios a secas-. Mañana, hoy, ayer, anteayer, anteanteayer y anteanteanteayer... un ángel, dos, tres, cuatro... se lanzan al vacío desde las ventanas y los balcones de sus casas propulsados a la velocidad del sonido por la cicuta del desahucio (van 130 este año). Hieren como cristales rotos los titulares para nacional-católicos de los medios de intoxicación de este país de Dios centinela de occidente porque aprendí el dolor de la lucidez que implica entender contra la opinión generalizada que ni Franco ni ninguno de sus sucesores hasta Rajoy salvaron España, si no que la condenaron de julio de 1936 a este otoño con los días más oscuros que recuerdo. Las madres lanzan tuppers a las caras de cargas públicas que ordenan y disponen de nuestros impuestos contra nosotros y nos roban pensiones, sanidad, educación... -esas cosas que hacen que un país pueda ser democrático-. Sin el muro de Berlín ya no les sirve el estado del bienestar para silenciar la revolución social y lo reducen a escombros con el mazazo de la absoluta del PPSOE y el fuste de la oligarquía que ya estaba antes de Franco, se hizo más grande con el Generalísimo y aún más grande en esta Monarquía Parlamentaria. Recuerdo a padre lamentándose enfadado por las huelgas que costó la jornada de 40 horas y otras tantas cosas y como ahora todo se hace cenizas en tiempo récord. Las empresas vomitan parados den beneficios o no y nos señalan con sus feos dedos la senda alargada de Grecia que cruza de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de otoño, mientras los bancos de alimentos se vacían y Mercadona rocía la comida caducada del contenedor de veneno para que los más hambrientos mantengan la línea. 

La belleza del otoño se marchita y se pudre reflejada en el espejo de sí misma.

Y de fondo siempre las bombas nazisionistas borrando Palestina, hasta que ya no quede un solo Palestino...



Me duele el mundo y hoy sobre todos mis dolores duele Gaza como siempre...