jueves, 18 de abril de 2013

La primera tarde primaveral del año

Mi vista favorita de la Catedral

Camino por calles del centro muy cerca de la Catedral.
Uno de los espectáculos más increíbles que jamás he presenciado es el del sol de la tarde rebotando sobre la piedra caliza de la catedral de Burgos -las fotos no le hacen justicia- y mientras camino voy oliendo el perfume enredado en el maquillaje de dos superficialmente hermosas humanas que caminan por circunstancias no determinadas delante de mí.

La primera tarde primaveral del año, la luz de Castilla sobre la Catedral, el cielo azul, algún girón de nube de algodón y el olor a belleza -aparentemente aparente- entregan un momento único en el que parece que sólo yo reparase.


Cielo azul cielo
sobre
piedra caliza piedra.

Una canción,
la palabra,
la primavera,
la emoción
                   de la luz
                   de la tarde,
la promesa
                   de un beso
en el tacto 
                   de un perfume.

Sentarse en un banco
a mirar pasar la tarde,
manojos de horas
que se marcharán,
sin dejar más que estas líneas,
aunque hayan entregado
más ánimo
que la mejor de las ofertas de empleo
                  de la ciudad de Dios.

Sino fuese porque tengo una canción a medias,
un concierto al que asistir,
una merienda
                  de la que dar cuenta,
una guitarra que afinar,
un sabio al que contradecir,
un abrazo que recibir,
poner a cargar la batería del móvil,
y en orden los latidos,
mejorar la caligrafía,
ser asaltado por su rostro desde el perfil de Facebook
con un hombro desnudo
                  cortándome la respiración,
atender llamadas perdidas,
ponerme a salvo,
respirar el humo
                  de un tabaco que no estoy fumando,
gritar una verdad,
perder el alma
                  en los momentos irrepetibles,
esquivar una mala decisión,
darle un beso de buenas noches,
escribir, ¡maldita sea! escribir,
tantas canciones y palabras,
contemplar la tarde,
y los aviones que cruzan
por su cielo.

Sino fuese por todo eso,
                  la verdad,
es que no hubiese parado
en este banco a escribir
sobre esta tarde
y las tareas pendientes.

jueves, 11 de abril de 2013

Un beso de buenas noches



Por no probar
el amor

no va a dejar
que me acerque




a darle un beso
de buenas noches
en la mejill
                    a.