lunes, 31 de marzo de 2014

Duerme

Duerme recostada en una butaca.

Baste decir sólo eso
para imaginarla así,
asombrando al mundo con su belleza,
con los ojos cerrados
soñando, 
los besos que
quien quiere le niega.

Lo único que pienso
es en romper el sortilegio de su sueño
con un beso,
                  tan sólo uno.

Un beso puede incendiarlo todo a veces.

Construyo ese beso en mi imaginación
y lo saboreo
aunque,
ni se haya producido,
ni vaya a producirse por mucho que lo desee.

Así que al fin
mirarla dormir,
plácida,
y supongo que feliz,
me da para imaginar
más que un beso,
el sabor
cálido y húmedo
de una boca
que piensa en otra

(y
la sueña).


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