martes, 3 de junio de 2014

La primavera es para las chicas guapas

Camina rodeada de una nube invisible pero real.
Tan real como el oxígeno que gastamos en cada respiración.
Su nube está compuesta
-a iguales partes-
de perfume, tabaco, ropa del Lefties, maquillaje y la forma de mirar las cosas.
A pesar de que no me mire cuando pasa a mi lado,
                 su nube penetra a la velocidad de la luz en mi cuerpo,
que sustituye huesos por la esencia suya.
Hemos terminado de cruzarnos,
me mira todo lo que dura un momento, como si mirase algo de muy mal gusto.
No me giro para mirarla.
¿Para qué?
Me llevo algo de ella en mi sangre que se ha teñido de algo de su nube.
Queda en mi esencia parte de su esencia anodina pero conquistadora.
Y como pueblo conquistado quedo más vacío tras su saqueo.

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