sábado, 26 de julio de 2014

El silencio no dice nada

Dice que le gusta
mi modo de acariciar
los estambres de las flores,
algunas nubes
y otras cosas.

Me quedo paralizado y en silencio
unos segundos
pensando en lo que me dice.

Decido agradecérselo
muy educadamente
e insinúo que me gusta
la forma de sus alas,
que asoman
             -y no vean cómo-
por detrás de su espalda.

En los segundos que me quedé suspendido en el silencio,
dudaba entre ser agradecido
o ser (o no ser)
más prosaico
y decirle -me gustas,
pero no dije nada más.

Nunca digo nada más.

2 comentarios:

  1. Pues hay ocasiones en las que hay que decirlo, porque gusta escucharlo. Que delicadeza de poema, cada palabra en su justo significado.
    Besos.

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