sábado, 2 de agosto de 2014

Redundancia

Ha dejado
antes de marcharse
sonriendo desde la puerta;
unos besos sobre mi espalda
y algunos orgasmos
esparcidos por la cama.

Aunque su cuerpo desaparecerá
unas horas,
sus palabras tiernas y gemidos continúan
explotando como un eco
por el cuarto
del que consumimos
todo el oxígeno,
y sus abrazos y caricias
se perpetúan por mi piel
como trayectorias erráticas
de barcos de la mar marina.

Así que aunque no está,
está.

Y vuelvo a dejar,
que la inundación de su ausencia vuelva a hacerme el sexo,
mientras me quedo dormido
y la encuentro en uno de mis sueños,
haciéndome el amor.

2 comentarios:

  1. No se si puede servir como comentario un simple !madre mía!,
    Sexualmente tierno y envolvente en su justa medida.
    Un saludo.

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  2. Vaya San, muchas gracias!
    El sexo, algo tan natural que parece tan antinatural, verdad?
    Beso.

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