domingo, 2 de noviembre de 2014

Canciones que lloran

Nunca
en otro lugar que no fuese esa barra de bar
ni en ese preciso momento,
reconocerá jamás nada de lo que habría
de confesarme un martes por la mañana,
más triste que cansada
menos borracha que desencantada

-si exceptuamos algún beso anterior
(que recuerda se dieron
con plomo y suspense)
de la única noche que pasó en su cama-.

Sostiene, que
tomando una copa de vino con él,

(aunque no certifica cuántas horas antes de que el sexo les arrollara),
sonó una canción que le hizo llorar,
siempre llora con esa canción
-afirma melancólica-
no sabe si aquella tarde como preludio
de su llanto y el de él
(cada uno por motivos enfrentados) cuando el sexo
se les heló en las entrañas,
o sólo porque les emocionaban
las mismas canciones.

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