martes, 25 de noviembre de 2014

Mala mar de amor

No lo entiendo,
pero pienso en ello.

Está enferma,
no sabe si por la enfermedad pronosticada,
o por el amor
(también enfermo),
que suelta como una red en el mar
y vuelve vacío
como una noche de domingo.

          Regresa de la mala mar
-como regresan los días de la semana
en el calendario-
la red mojada y pesada,
convertida
en un manto de hormigón armado

que recoge,
enferma y exhausta del mar en la cubierta,
sin paciencia de pescador.
Consiguiendo únicamente
que navegue su nave
más lenta por el peso.
Haciendo eternas
como un reloj de arena con desierto,
las noches
de domingo a domingo.

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