jueves, 21 de agosto de 2014

Infinito

Llegar hasta tu ventana

que puede estar en el infinito,

pero llegar.


La alegría del amor

Era eso

Eso era

Aquello

Lo que nos hace tan inmensos que no caben en estas letras

ni las del abecedario, multiplicadas en progresión a
                     r
                     i         
                     t                                d   
                     m
                     é
                     t               c
                     i
                     c        b
                     a
  
 
    

martes, 19 de agosto de 2014

Agosto

Agosto infame,
bellaco,
otoñal,
que gime,
miente,
tortura
            las hojas de los árboles,
se perfuma,
escupe,
es golpista,
(derrocadordeestaestación);
  asiste a un funeral,
     sueña versos de otros veranos,      
suspira como ningún mes;
         siega
la tierra
              bajo nuestros pies y los caminos,
y ahoga campos en sed;
       
La luz de agosto,
me da un beso en la mejilla
que pone a flotar
alrededor mio
las hadas supervivientes,
mensajeras de una promesa en sus aleteos
que no se cumplirá;  
revolviéndose incapaz de controlarse. Pareciera fuese a romperse
haciendo algún escorzo imposible,
mientras clama
por el aire que no encuentra.

Agosto inquebrantable
             acude
a su puntual cita de todos los años
con el calendario,
incapaz de comportarse como debe,

amartillando sus fieras
        y fantasmas,
que escapan indemnes
para continuar con sus trabajos,
dogmáticas en voluntad.

Dejando sabor

a otoño cenizo en la boca.

Tal vez sea culpa
de este clima que cambia
o sólo mía, por sostener,
de este modo tan poco apropiado,
las flores de Chihiro.        

sábado, 2 de agosto de 2014

Redundancia

Ha dejado
antes de marcharse
sonriendo desde la puerta;
unos besos sobre mi espalda
y algunos orgasmos
esparcidos por la cama.

Aunque su cuerpo desaparecerá
unas horas,
sus palabras tiernas y gemidos continúan
explotando como un eco
por el cuarto
del que consumimos
todo el oxígeno,
y sus abrazos y caricias
se perpetúan por mi piel
como trayectorias erráticas
de barcos de la mar marina.

Así que aunque no está,
está.

Y vuelvo a dejar,
que la inundación de su ausencia vuelva a hacerme el sexo,
mientras me quedo dormido
y la encuentro en uno de mis sueños,
haciéndome el amor.