martes, 20 de enero de 2015

Algunas cosas que dejaron de gustarle

Hacía años
que no sabía nada de ella,
a quien ya no le gustaban
los paseos de la mano;
girar en la noria;
contar, desde un banco, los cochesblancos
que cruzaban el barrio;
mirar los niños jugar en los parques
y ver parejas de ancianos,
de la mano,
con miradas amorosas.

Y aunque a ella ya no le gustaban
ninguna de las cosas
que en otro tiempo le gustaban,
él las recordó todas.

Los indicios ciertos
y certeros
apuntaron dolorosos,

los besos que no se darán
dejan nada en su boca,
sabor a desierto, 
que pierde             
los besos que no se dan.