sábado, 28 de febrero de 2015

Febrero

Las nieves de enero perduran, 
como lo hacen algunos malos tragos,
enroscados a garganta y cabeza.

Montes blancos a estrenar
y besos por abrir,
en el mes con días robados.
Tal vez se encuentren los que faltan
en marzo o enero,
o quizá en la primavera,
que se intuye cercana
y se alcanzará, como todas las veces antes,
hasta el fin del mundo y las estaciones.

Me dejo deslizar por noches de pies fríos,
y falta de sueño y sueños,
empapándome en las tardes que alargan
,con la promesa en el regazo,
de flores, luz y playas, 
en estaciones más propicias al sexo y el porvenir,
porvenir que villanos y malas damas
se llevaron en maletines
no sabemos bien adónde.

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