lunes, 30 de marzo de 2015

Amor de hijo


A mi madre, ejemplar en la enfermedad

Es amor
     ,madre,
     amor
                 puro,
imperecedero
que nunca
se agota
ni desfallecerá,
en el trabajo,
–que no lo es-
de sostenerte si te fallasen las fuerzas
o doliese tu corona de espinas.

Presos de fragilidad,
habremos
   tarde o temprano
–que es ahora-
cuidar de tu sombra
–o si fuese necesario-
cosértela a la silueta.

Es amor
   ,madre,
lo ha sido siempre
y siempre lo será,
perdurando
aunque ya no existan
nuestros cuerpos de carne
y   –sobrados de-   huesos.

Es amor
     madre,
amor a contrapelo
porque me sigues peinando
al contrario de cómo me gustaría
     –y yo ya no me peino-
pero está en el acto de que me peines

TODO.

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