martes, 10 de marzo de 2015

Laura

Me cuida como si fuese su propio alma,
me limpia, me viste,
me echa a andar cuando no puedo dar un paso,
me peina, me ata los cordones,
me zurce descosidos que no se ven
para que se me vea mejor,
(aunque hubo un tiempo,
otro tiempo,                   en tu infancia
                      recuerdo,
que era al revés y yo era todas esas cosas
y hasta te recogía a la salida del parvulario para llevarte de la mano a casa y darte de comer, mientras mamá practicaba aquello de "limpiaré cuantos suelos sean necesarios para que nunca os falte de nada").

Constructora de parabienes
que me resguardan como un paraguas,
hacedora de consejos sabios
como los del anciano de la Tribu
que, desprecio siempre como un niño malcriado, unas veces por ceguera
y otras por estupidez.

Incapaz soy de imaginarme
sin ella
que es tanto como yo.

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