sábado, 15 de agosto de 2015

La chica del Sonorama

Llueve en sus mejillas.
Explota una luz de amanecer en su pelo.
Dos soles en su cara.
Y camina sin calcetines por el Sonorama
con sus zapatillas negras de la noche de viernes,
que viene a ser un mundo por descubrir lejano y vedado como Plutón.

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