sábado, 28 de febrero de 2015

Febrero

Las nieves de enero perduran, 
como lo hacen algunos malos tragos,
enroscados a garganta y cabeza.

Montes blancos a estrenar
y besos por abrir,
en el mes con días robados.
Tal vez se encuentren los que faltan
en marzo o enero,
o quizá en la primavera,
que se intuye cercana
y se alcanzará, como todas las veces antes,
hasta el fin del mundo y las estaciones.

Me dejo deslizar por noches de pies fríos,
y falta de sueño y sueños,
empapándome en las tardes que alargan
,con la promesa en el regazo,
de flores, luz y playas, 
en estaciones más propicias al sexo y el porvenir,
porvenir que villanos y malas damas
se llevaron en maletines
no sabemos bien adónde.

Las locas

Dice Ángela que dice Alba: "Se suele escribir siempre para halagar a los locos, a todos nos molan hasta que nos encontramos con uno. Así que ya era hora que alguien escribiera algo así."


Salen de los manicomios
             y los patíbulos,

brotan de los accidentes de carretera
              y los precipicios,

surgen saltando de improvisto
desde escombreras
                         y ollas a presiónsanguínea
hacia tu persona,
           para (tal vez)
menguar tu alma, cegarla, hacerla varios líos,
dejarla dando vueltas de ciempiés en el laberinto del Minotauro
o, desorientarla en un barco sin timón de un océano sin costas.

Ellas, las locas, 
puestas (sin ingerir un gramo) en fila,
puestas de desvivir,
mirando las cosas con cara rara
y haciendo cosas malas, ralas, raras.

Ellas, las desquiciadas,
desconcertadas y desconcertantes,
      torciendo muecas ajenas,
   retorciendo neuronas y
reretorciendo entenderas,
para que desentiendas,
porque nunca entenderás nada.

Ellas son así,
                        inconsciente
                   o alevosamente,
algunas veces
con cuentas pendientes de otros
o fabuladas para la ocasión,
cargando contra una incauta diana
con cara de #estúpidonoentiendonada,
si es que en el pozosinfondo de la locura,
hubiese algo que pudiera ser discernido.

martes, 17 de febrero de 2015

Me puse perfume

Me puse perfume sin saber si iba a encontrarla.
Y no la encontré,
pero iba perfumando plazas y calles,
e iluminando las farolas
antes de la noche, con los poemas
que la pensaba en avenidas y parques,
en vallas, mirando obras con ancianos
y colas de autobús.

martes, 10 de febrero de 2015

La tarántula

Eres negra sucia
      negra fea,
por fuera y por dentro.

   Tus metálicas patas
caminarían,
       pero acuchillan.

Sólo te mueve el afán
de hincar tus colmillos,
-no para alimentarte-
-que tal vez podría entenderse-
sino para zaherir vidas
por zaherir vidas.

Si hubo sangre en tus venas
lo cierto es que ahora

                       (sólo)

están llenas            de ponzoña.

Eres un animal enfermo de sí mismo,
un mero alma sin rumbo.