lunes, 30 de marzo de 2015

Amor de hijo


A mi madre, ejemplar en la enfermedad

Es amor
     ,madre,
     amor
                 puro,
imperecedero
que nunca
se agota
ni desfallecerá,
en el trabajo,
–que no lo es-
de sostenerte si te fallasen las fuerzas
o doliese tu corona de espinas.

Presos de fragilidad,
habremos
   tarde o temprano
–que es ahora-
cuidar de tu sombra
–o si fuese necesario-
cosértela a la silueta.

Es amor
   ,madre,
lo ha sido siempre
y siempre lo será,
perdurando
aunque ya no existan
nuestros cuerpos de carne
y   –sobrados de-   huesos.

Es amor
     madre,
amor a contrapelo
porque me sigues peinando
al contrario de cómo me gustaría
     –y yo ya no me peino-
pero está en el acto de que me peines

TODO.

Sus hadas

Han aterrizado algunas de sus hadas a mi alrededor, traen mensajes de la marca de su alma en la mía, de los dibujos, que en el aire, deja su pelo, del color de su piel, del sudor que ha dejado sobre otro.
Pero ningún rastro mio en ellas.

Empezaré a existir

Empezaré a existir cuando me encuentres, a respirar cuando me beses. Esperaré muerto hasta que me recojas, de la tierra, con tus manos vacías. Terminará el sueño de la cigarra bajo la tierra. Y empezará la vida y el tiempo de las canciones y la poesía: el amor.

Marzo

Estrecho de Gibraltar,
dos fuerzas de la naturaleza enfrentándose, midiéndose.
Lucha de gigantes,
dos civilizaciones mirándose, solapándose, influyéndose.

"En un mundo descomunal
siento mi fragilidad...."

Mujer fatal
lo mejor y lo peor,
te da y te quita
te quita y te da:
solea aliento (que es Primavera)
y nubla tus andares (que también es invierno).

En los Marzos más hermosos,
los de las postales,
los de las cigüeñas con sus nidos,
brotan tardes soleadas de paseo,
así que me calzo mis zapatillas desgastadas
y camino en pasos solitarios,
o con Quique e Irma por el río
que me invitan a trepar por un árbol
o con Ángela y su bici prestada
que la lleva a muchas partes.

Las mejores noches son cielos abiertos sembrados de estrellas
y los días mejores, almendros blancos nieve
con casi 21 muescas de invierno
emocionadas por la vida que explota
y pinta en la respiración
a Machado.

Las 11 restantes de Primavera
corean felices la riada de galaxias y cantos
del equinoccio de dos titanes que se miden.

domingo, 29 de marzo de 2015

Paisajes de Primavera IV

Marzo aún era capaz de cielos azules

y de la luz de la Primavera
incandescente
en la noche iniciada.

Paisajes de Primavera III

Las campanas de Pascua
marean el aire de la ciudad,
mientras, ajena,
la Primavera avanza
desde nuestros corazones
aventados por irrevocables esperanzas.

Sin dejar nunca de caminar,
hacia adelante, siempre hacia adelante.

martes, 24 de marzo de 2015

Paisajes de Primavera II

El tiempo

                    y las flores

detenidas

                   en su mirada.

lunes, 16 de marzo de 2015

Dimito

Dimito de eso de traer flores y pagarFantas,
de escribiros poemas,
inventar juegos florales        
o trazar malabarismos.

Dimito de dejarme toda la emoción de las venas
y el importe total de mi inspiración
en empresas     
improductivas,         
inútiles,
yermas,

que, al final,    
siempre y sólo,
alumbran 
                   mi mirada perdida
y suspiros feos
                   sin fuerza.

El mar en las calles

Un músico callejero con una guitarra desafinada suena como la sinfónica de Londres.
Tus WhatsApp son alimento aunque sólo digan "ten el mejor de los días".                                       El aire que creas cuando caminas va dejando la brisa del mar suspendida en las calles.
Malditobendito amor.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Paisajes de Primavera I

El calendario marca unas fronteras
matemáticas,
infalibles,
divisorias,
ficticias.

Instalados aún en lo que se dice Invierno
con tardes soleadas de paseo junto al río,

la primavera avanza y la llevamos en nuestros corazones.

martes, 10 de marzo de 2015

Nos hacemos (todas) las noches

Un poema con una dosis extra de ternura,
por aquellos días en que la echábamos en falta:


Nos hacemos (todas)                         las noches
                                -cada una de ellas-
con sus estrellas y almohadones,
     su Teletienda y sus luces de ciudad

y, algunos días que elegimos
con más amor que acierto,
deshilachando las horas y las migas del almuerzo 
o, perdiendo de la ropa
recién sacada de la lavadora,
los botones de nuestra camisa de los días sin aliento
entre tu sexo, mi abrazo y el deseo nunca
satisfecho,
avanzando inquebrantable contra el viento,
cubriéndonos de la pureza de tus alas blancas, inabarcablemente bondadosas,
              
                inabarcables.

Laura

Me cuida como si fuese su propio alma,
me limpia, me viste,
me echa a andar cuando no puedo dar un paso,
me peina, me ata los cordones,
me zurce descosidos que no se ven
para que se me vea mejor,
(aunque hubo un tiempo,
otro tiempo,                   en tu infancia
                      recuerdo,
que era al revés y yo era todas esas cosas
y hasta te recogía a la salida del parvulario para llevarte de la mano a casa y darte de comer, mientras mamá practicaba aquello de "limpiaré cuantos suelos sean necesarios para que nunca os falte de nada").

Constructora de parabienes
que me resguardan como un paraguas,
hacedora de consejos sabios
como los del anciano de la Tribu
que, desprecio siempre como un niño malcriado, unas veces por ceguera
y otras por estupidez.

Incapaz soy de imaginarme
sin ella
que es tanto como yo.