miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cuando ladran los perros del amanecer

El gallo canta, o lo hará pronto.
Otros muchos antes que yo han escrito sobre las horas en que la ciudad se va despertando. Aunque aún sea de noche, pueden cruzarse en la calle o los transportes públicos, trabajador@s que madrugan y personas que vuelven, más o menos borrachas, y acompañadas o no, a sus casas, o al próximo bar (siempre hay algún bar abierto en alguna parte).

Creo que para sazonar estos menesteres siempre me quedaré con algunas canciones de Sabina que supo describirlo la mar de bien, es cuanto menos curioso que un tipo insoportable haya redactado algunas letras inmortales del idioma castellano. Abismal es en ocasiones la diferencia entre ser brillante y buen ser humano.

Me quedo cantando "Las seis de la mañana" por las horas inciertas donde "el virus de la madrugada corta como un bisturí" y dejando pendiente para esta noche el visionado de la penosa "Amadeus" de Milos Forman (donde sólo se salva su banda sonora sublime) por aquello de los seres que no son como sus creaciones.

2 comentarios:

  1. Tienes mucha razon con lo de Sabina. Tanto arte y tan poca cabeza... :(

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    1. A veces cuesta disociar al escritor del personaje, aunque yo me quedo sólo con el primero.

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