domingo, 19 de noviembre de 2017

Voy a los sitios en Valladolid

Voy con mis zapatos nuevos, marrones,
de gamuza azul, a los sitios en Valladolid.
Esta noche cruzando por delante de un escaparate, disparate,
vestido con chaqueta negra,
pantalones gris oscuro
y media melena negra,
me vi reflejado,
y era hermoso como el cuerpo de un ahogado,
o el del más ilustre vecino castellano,
me la coge con la mano,
y me quedé mirándo-me,
no por ego,
sino por imagen bonita,
que escribo en estas líneas,
para no perderme, cuando de mí
nada quede.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Cuando estoy triste

Cuando estoy triste,
se me ensucia el pelo
y las mariposas,
ya no son mariposas, son moscas,
pesadas como trenes de mercancías,
sobrevolando sobre mi cabeza
todo el maldito tiempo
del maldito mundo.

Y para salir de ahí,
hay que trazar una senda dolorosa,
espinosa,
en la que me hiero.
Como las plantas en los bosques,
en la pelea brutal alcanzando la luz del sol.

Y respirar, si se puede, al final de los finales

viernes, 17 de noviembre de 2017

Se gira, sin que pueda mirarle a los ojos, siempre que se marcha

Se gira, sin que pueda mirarle a los ojos,
siempre que se marcha.
Y miro su pelo,
la cara oscura de la luna;
su espalda,
nunca por mí explorada;
sus tobillos,
que, con sus pies, la llevan lo más lejos de mí
que son capaces;
sus piernas,
tantas veces enredadas en piernas,
que nunca fueron las mías.
Y el lugar misterioso en que su espalda y sus piernas se reúnen.

Se gira, sin que pueda mirarle a los ojos,
siempre que se marcha.
Y saboreo imaginariamente,
los besos que nunca me ha dado,
y que se lleva puestos por toda su boca,
sin que pueda desprenderlos,
y llevarlos a la mía,
llena de todos los besos que nunca le he dado,
que rebosa a veces,
dejándolos rotos por el suelo,
como cristales desamparados,
con los que termino por cortarme.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Besos de noviembre

El otoño es una estación, sobre todas las cosas, bella.

Algunos besos
              , a remojo,
en este tímido sol de noviembre,
la luz más frágil del mundo,
al atardecer, y tan bonita,
como sus besos, frágiles,
a remojo.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Bailar pegaitos en los bares

Por no poner nombres y apellidos, y que no les señaléis por la calle, que sois mucho de eso, diremos que son A y B, que bailan agarrados en un bar, tocan juntos en un grupo de música y suenan de puta madre.

Joder! Yo hubiese querido eso, quién no, pero las músicos que conocí nunca quisieron bailar conmigo cerquita, y bailar de lejos, no es bailar.

Esto es un post de puta envidia, pero de la buena, porque yo les deseo vientos propicios, aunque no haya vivido esa historia.

Y la cuento en mi blog, porque verles bailar pegados, es lo más bonito del día, o ya puestos de una vida, que no es la mía. Pero es bonito de verdad, tan bonito, que me eriza la piel y quiero llorar, que como escribí una vez, es estar lo más cerca posible de la vida.