miércoles, 13 de diciembre de 2017

El perfume

A veces, más que ahogar, intoxica.
Aunque quiero morir en ese veneno, casi siempre,
por lo hermoso de rostros
que, casi nunca me dejan una palabra,
ni peor, por lo delictivo, robar un beso.

A veces, entre los efluvios de tubos de escape,
rostros de ningún amigo,
autobuses urbanos, o
escaparates feos con cosas bonitas,
un perfume de mujer lo rompe todo
y me paro, con los ojos cerrados,
a guardar en la memoria de lo efímero,
su retrato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario