sábado, 16 de diciembre de 2017

Hice comida para dos

Hice comida para dos.
Hace mucho que cocino para uno solo.
Aún tiemblo como un viejo
con silicosis
pensando en tu ausencia.
Ignoro qué mecanismo mental me hizo
echar tanta cantidad a la sartén,
habiendo olvidado cocinar para dos.
Esta cantidad de comida plantea un dilema
porque no me gusta tirar comida.
Tal vez ponga un plato y cubiertos enfrente de mi plato,
haga como que vienes a comer
y le hable a la pared como si fueses
tú, de nuevo, y enamorada, puede
que de mí.
O deposite el sobrante
en un comedero en el balcón
por si algún pájaro o Spiderman,
se sintiera hambriento
y quisiera comérselo todo.
La solución es terminar la comida en la cena
o el desayuno
y dejar vacía otra botella de vino,
y volver a ensayar cocinar para dos
y hacerme trampas al Sísifo
y nunca salir de debajo de la piedra.


                                                                    Valladolid, primavera 2017.

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