sábado, 2 de diciembre de 2017

Micrófono


Tocaba ayer ordenar cajones, en realidad tocaba mucho antes, pero uno nunca encuentra tiempo o energías para hacerlo. Y apareció un micro de fabricación casera (muy mucho) que ni siquiera recordaba que guardaba, y había fabricado Lara, uno de mis ángeles de la guarda, para uno de los videoclips locos, en los que la enrolé a ella, y algunas de mis amigas. Los escasos recursos de los que disponemos siempre son compensados con lo bien que nos lo pasamos, y además en este caso, contamos con cameos de lujo.

El primer momento, al descubrir el objeto, me dió la risa; recordé aquellos días de rodaje del mes de agosto, yo en modo sauna metido en un traje de Superman, la gente mirándonos por la calle, la preparación del guión con Lara y Marina (juntos somos como la Santísima Trinidad del cine burgalés) y llevar a escena todo aquello. Épico. Me sigue pareciendo mágico a lo Harry Potter que un simple objeto pueda activar tantas emociones. En fin:

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