sábado, 16 de diciembre de 2017

Pies

Su hermosura trasciende la hermosura
para ser una cuestión de perfección.
Lo pienso mientras miro su pie descalzo con el calcetín puesto.
Hasta su pie alcanza la perfección.
¡Uf...! Lo que cuesta respirar con todo el aire cuando te mira. Siempre falta aire.
Siempre sobran latidos.
Como ella odia que la regalen el oído,
mantendré esta reflexión a buen recaudo.
Y para colmo:
Hace poco la escuché decir que los pies eran feos, no importa el propietario, siempre lo son, y yo me quedé desolado como un niño con un juguete roto, maldita sea! qué hago ahora con este poema.



Burgos, marzo 2016.

No hay comentarios:

Publicar un comentario