sábado, 16 de diciembre de 2017

Ven... ven... ven...

¡No sé qué más hacer para que te fijes en mí,
        caramba!
Me concentro como Guido Orefice,
y te miro haciendo extrañas muecas;
lo imagino como Amelié Poulain
y cruza algún dragón en el intermedio,
e incluso cierro mis ojos
para dotarlo todo de mayor fuerza mental.
Sólo me miras como a uno de tantos,
qué rabia,
con los versos tan bonitos que iba a escribirte
y tantas cosquillas como iba a dejar
que me hicieras.
Tendré que seguir mirándote a lo lejos,
inventando todas las películas de final feliz
donde comer las perdices.


                                                     Valladolid, 6 de mayo 2017

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